Argentina consume solo 50 gramos de garbanzos por habitante por año. Esto representa desafíos productivos y de mercado, explica el especialista en agroalimentos, Claudio Sabsay en diálogo con Palabra de Campo -por Radio 10-.

Esta es una legumbre con un origen muy remoto, que según se cree se remonta a la región mediterránea oriental. Su zona inicial de cultivo podría ser Grecia, Turquía o Siria, cuenta. Luego fue llegando a Asia central y a la India.

En América, fueron los españoles quienes la introdujeron implantándose inicialmente con éxito en Estados Unidos y México. En Argentina, llega en 1582, con la corriente colonizadora que venía del Perú.

En el mundo hubo siempre dos tipos de consumo. Una es el consumo como poroto, sobre todo en las naciones de tradición cristiana, y se hace de forma estacional, con base en el período invernal y las fiestas de Navidad y Pascuas.

Mientras que en aquellas tradiciones musulmanas, judías e indias, el consumo es como harina, y se genera a lo largo de todo el año de forma constante, porque la tradición de consumo en la dieta diaria es muy importante.

El país que más consume garbanzos en el mundo es Myanmar, que consume 6,6 kilos por habitante por año, le sigue Turquía con 6,4 kg, India con 5,7 kg, Emiratos Árabes 5,5 kg, entre otros. También son fuertes consumidores Argelia y los países del sur de Europa.

En cambio, en Argentina se consumen sólo 50 gramos por habitante por año. En general, el consumo de legumbres es bajo en el país, explica Sabsay.

Un buen período para esa producción en nuestro país se dio en el ciclo 2011/12. Había una demanda constante pero además se necesitó llegar a los garbanzos como alternativa por los inconvenientes que traía la exportación de trigo.

Así, se buscaron legumbres alternativas y los productores sembraron -en la segunda quincena de mayo y la primera de junio- garbanzos para reemplazar al trigo, y creció fuertemente la superficie plantada (la producción no fue tan exitosa por cuestiones climáticas).

Llegaron a implantar unas 73 mil hectáreas en esa campaña en esa campaña, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, el desafío de Argentina podría ser nuevamente aumentar su producción, pero sobre todo lograr una demanda sostenida para el consumo interno.