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El INTA asiste a productores en la distribución de bolsones

El organismo puso sus vehículos y capacidades a disposición de los productores familiares y pueblos originarios para el traslado de los bolsones con hortalizas agroecológicas en un contexto de pandemia. Además, los acompaña en temas técnicos, logísticos, de organización y financiamiento, entre otros aspectos que fortalecen al sector.

Durante la cuarentena, los pedidos de bolsones con hortalizas agroecológicas crecieron de manera exponencial, de la mano de consumidores que demandan conocer el origen de los alimentos que consumen, así como garantizar su inocuidad y cuidados en su manipulación con un precio justo que los diferencia de los comercios minoristas.

En este sentido, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, a través del INTA y la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial (SAFCyDT), brinda apoyo técnico y logístico a los productores familiares y pueblos originarios para el traslado de los bolsones con hortalizas agroecológicas, a fin de poder abastecer de alimentos a la sociedad durante la pandemia.

“La producción de la agricultura familiar se encuentra en un proceso de revalorización por parte de la sociedad y por ende, a pesar del contexto, la demanda crece y los bolsones de alimentos frescos son la punta del icerberg de la inclusión de esta producción en la mesa de los argentinos”, señaló Luis Basterra, titular de la cartera agropecuaria nacional.

Diego Ramilo –director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA– expresó: “Entendemos a la crisis generada a partir de la pandemia por el COVID-19 como una verdadera oportunidad, a pesar de la emergencia, para fortalecer el sector en manos de productores familiares”.

Y no dudó en destacar que el organismo se enfrenta a una “situación única” en la que debe acompañar, asistir y asesorar al sector productivo más vulnerable para garantizar el abastecimiento de alimentos a la sociedad. En este sentido, confirmó “pusimos nuestras capacidades institucionales y facilitamos los vehículos del INTA al servicio y con fines logísticos, en donde fuera necesario”.

Es que, para el técnico, “estamos frente a un contexto muy complejo para el acceso de alimentos” y recordó que, a partir de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio, dispuesto por el gobierno nacional, se discontinuaron muchos espacios de venta directa, como las ferias de la agricultura familiar.

“En este contexto, desde el INTA, salimos a acompañar, en principio, con la logística para lo cual pusimos los vehículos del organismo al servicio de la distribución de los bolsones de hortalizas”, enfatizó Ramilo. Y, en este sentido, recalcó “el alto grado de compromiso y solidaridad del personal del INTA que acompañan en el territorio y están involucrados en este proceso”.

Además, los técnicos del INTA trabajan en el asesoramiento y acompañamiento en referencia a la organización y a la gestión de fuentes de financiamiento que permitan darle sostenibilidad a las acciones de producción y abastecimiento de alimentos.

Desde el INTA, se acompaña con la logística para lo cual se pusieron los vehículos del organismo al servicio de la distribución de los bolsones de hortalizas.

De acuerdo con Ramilo, “a escala país, se observa un fuerte incremento en la demanda de bolsones con hortalizas agroecológicas con un aumento promedio del 50 % en las ventas directas del productor al consumidor, mediante distintas comercializadoras de la economía social”. Y detalló que el INTA acompaña en esta crisis a más de 30 experiencias organizativas de producción y comercialización a escala país.

A su vez, reconoció: “Antes de la pandemia, los bolsones ya eran un producto muy demandado por los consumidores de la clase media y media alta, interesados por alimentos inocuos, sanos y sin agroquímicos que, a partir de esta crisis sanitaria, su demanda aumentó considerablemente en todos los estratos sociales”, subrayó Ramilo.

En esta línea, Martín Betancud –coordinador de la zona centro de Mendoza del programa Respaldar y referente del Observatorio Rural y Agropecuario de esa provincia (ORAM)– aseguró que, “hay un consumidor interesado en saber lo que come, prefiere alimentos que garanticen la sustentabilidad ambiental y la sanidad, al tiempo que ya optaron por incorporar productos agroecológicos a su dieta”.

Ramilo coincidió y señaló: “Los bolsones agroecológicos son una respuesta óptima a la demanda, con gran variedad de alimentos frescos, nutritivos y de estación, con hortalizas producidas de manera agroecológica, a un precio justo para productores y consumidores que se distribuyen sin contacto directo y con cuidados extremos para evitar la propagación del virus”.

Betancud: “La agricultura familiar y campesina ha dado pruebas concretas de estar a la altura de las demandas sociales, de una producción sustentable de alimentos saludables”.

Un precio justo, en un contexto complejo

A partir de los datos del Observatorio, Betancud reconoció que la pandemia tuvo un “impacto inmediato en la economía de los hogares” y destacó la importancia de contar con un comercio con precios justos, en beneficio de los productores y de los consumidores.

Y advirtió sobre el importante incremento generalizado de los precios de los alimentos, alejados de toda expectativa inflacionaria que se originó desde el inicio del aislamiento social. “Los aumentos relevados desde el inicio del aislamiento rondaron el 60 % en la cebolla y hasta el 200 % en la zanahoria”, ejemplificó Betancud.

“En este contexto de crisis, la agricultura familiar y campesina ha dado pruebas concretas de estar a la altura de las demandas sociales, de una producción sustentable de alimentos saludables y de un nivel de organización que permite la articulación interinstitucional”, sentenció Betancud.

Un sector con potencial de mejora

De acuerdo con Marité Viedma –extensionista del INTA Mendoza–, sólo en tres semanas, se distribuyeron 10 mil bolsones agroecológicos en Mendoza con casi 100 mil kilos de verdura y en más de 50 operativos en toda la provincia. Todo ello, mediante la Red Solidaria de Producción y Distribución de Alimentos Regionales (Respaldar, por sus siglas) –de la cual el INTA es parte–.

Frente a un contexto de fuerte demanda, Ramilo reconoció que, junto a la oportunidad, afloraron todas las debilidades del sector. “Hay fuertes demandas de fuentes de financiamiento y organización a fin de darle sustentabilidad a los procesos en marcha, así como reforzar la infraestructura productiva para contar con fuentes de agua limpia, mesadas de acero inoxidable para la correcta manipulación de los alimentos, entre otras tantas”.

Para Viedma, la financiación para este sector es “clave” dado que se trata de productores no capitalizados que no pueden acceder a líneas de crédito ni bancarización, dada su informalidad. “Es muy importante poder mejorar su infraestructura para poder fortalecer esta cadena con grandes potencialidades”, indicó.

En este sentido, Ramilo subrayó el “gran esfuerzo” que hacen las organizaciones de productores para cumplir con el protocolo establecido por el Ministerio de Agricultura de la Nación a fin de evitar la propagación del COVID-19. Viedma dio un paso más y reconoció el trabajo intersectorial con la Secretaria de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación y las organizaciones de productores.

Con respecto a los objetivos a futuro, Viedma aseguró que “entre las metas se destaca la necesidad de fortalecer a la red Respaldar desde lo técnico, para que se sostenga en el tiempo, más allá de este contexto de pandemia”. Esto implica mejorar su organización, trazabilidad y aspectos diferenciadores tales como ser producidos de modo agroecológico, sin intermediarios y con un precio justo.