Capparis spinosa, según su nombre científico. Espinosa porque en general la gran mayoría de las distintas variedades de alcaparras tienen espinas. Recién en los últimos años un vivero argentino en Santiago del Estero logró una variedad sin espinas y esto es muy importante porque la cosecha es totalmente manual, por lo tanto tener o no tener espinas hace a la practicidad.

Es un producto antiquísimo, en algunos casos los orígenes se remontan a más de ocho mil años, origen Europa central y norte de África. Pero ya en Egipto, en Grecia, en Roma tenian presencia y consumo las alcaparras. Se fueron mejorando en cuanto a la sapiencia de lo que implicaba, porque las alcaparras ademas de ese rico sabor que tiene.

Vale decir que la alcaparra no es un fruto, es un pimpollo, antes de que se haga flor el pimpollo es ese botón que conocemos llamado alcaparra. Si uno lo abre va a encontrar pequeñas partes de lo que podría haber sido una flor: los pétalos.

Para infusiones suele utilizarse el tronco, la corteza y las raíces. Las hojas frescas se utilizan para ensaladas. Tiene efectos diuréticos, depurativos, antirreumáticos

La presentación comercial mas frecuente es en frascos en salmuera, pero también puede ser en aceite o deshidratada y molida en polvo. Nosotros exportamos a Sudáfrica

Entre otros poderes neutracéuticos se encuentra el antiinflamatorio, antioxidante, estimulante y antihemorroidal.

Es muy interesante ver como se fue incentivando la producción de las alcaparras en la búsqueda de rendimiento por hectárea cada vez mas altos

Lo tradicional de estos arbustos que llegan hasta el metro de altura, son 600 plantas por hectárea, sin embargo se han llegado a implantar 2500 plantas por hectárea. Al quinto año ya esta en producción estabilizada comercial. Se llegan a producir hasta 25 mil kilos por hectárea.

La producción mundial es de 60 mil toneladas. Las de menos de 60 mm son las alcaparras mas valiosas.

Hoy en día España, Turquía e Italia son los principales países importadores”