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"52 dólares adicionales por hectárea": las claves para construir rendimiento en maíz

La diferencia entre el rinde promedio de los lotes y el rinde máximo alcanzable ronda el 19%. Ajustar la densidad según el ambiente puede sumar hasta US$ 85 por hectárea. En el Congreso Internacional de Maíz, Nidera Semillas explica cómo integra genética, manejo y herramientas digitales para potenciar los resultados productivos.

En maíz, el rendimiento se construye paso a paso. Y en ese camino, la genética y las decisiones de manejo juegan a la par. En los últimos 25 años, la superficie de maíz se triplicó en la Argentina, el promedio de rendimiento país creció alrededor de un 35% y los techos de rendimiento un 43%. En este período, los techos pasaron a ser pisos de rinde. Y la respuesta está en el desarrollo genético a la medida de las necesidades de los productores y al manejo que permite que el potencial llegue al lote y cada peso invertido rinda al máximo. Prescindir de esos detalles implica perder la batalla por cerrar la diferencia entre el rinde promedio de los lotes y el rinde máximo alcanzable que hoy llega hasta un 19%.

En los últimos 25 años, el maíz argentino no sólo creció en área, también cambió de calendario. Mientras que en 2000 se sembraba casi todo en fecha temprana y en las zonas de mayor potencial, hoy se extiende desde el sur de Buenos Aires hasta el norte de Salta, con siembras tempranas y tardías repartidas casi en partes iguales. Leandro Ulrich, gerente de desarrollo de Nidera Semillas, que participa en CIM del panel "Genética, el aporte de la industria", trajo una afirmación irrefutable: "La genética tiene sentido cuando resuelve necesidades concretas del campo o del productor".

Junto con la expansión, se sumó la estabilidad en ambientes de alta y de baja productividad, y adaptación a distintas fechas de siembra. "Eso significa que hoy un híbrido se puede sembrar en Entre Ríos el 15 de septiembre, o Chaco, Salta o Córdoba el 20 de diciembre, y mantiene su performance", explicó Ulrich. En siembras tardías, además, el período de definición de rendimiento y posterior llenado de granos tienen lugar en un momento del año muy distinto al de la fecha de siembra temprana, por lo que es muy importante que los híbridos también tengan fortaleza de caña y excelente comportamiento sanitario.

Como un híbrido demanda al menos siete años de investigación, la clave para ganar rinde por el lado de la semilla según Ulrich está en anticiparse. En ese sentido, Nidera volcó el 60% de su red de ensayos a fechas tardías y sumó a sus centros de Santa Isabel y Camet uno en Villa del Totoral, en el norte de Córdoba. En una competencia feroz, cada proceso de selección arranca con miles de híbridos y termina, campaña tras campaña, con uno solo.

Como resultado, según Ulrich, la ganancia genética del maíz también creció y se ubica entre 80 y 100 kilos por hectárea por año. En el caso de Nidera, los lanzamientos de la última década lograron una ganancia de alrededor de un 1% anual en fechas de siembras tempranas y tardías en todas las regiones. "No solo mantuvimos el rendimiento en temprana, sino que incrementamos nuestra fortaleza y hemos mejorado mucho en la fecha de siembra tardía", sostuvo. El NS 7927 VIPTERA 3, su más flamante lanzamiento, rinde en ambas fechas, se destaca frente al complejo del achaparramiento y se adapta a todas las regiones maiceras.

"Cada campaña plantea un escenario diferente: cambia el ambiente, los recursos disponibles y las condiciones de producción. En ese contexto, elegir la estrategia adecuada es clave para convertir el potencial genético en rendimiento. En Nidera trabajamos junto al productor para que ese potencial se exprese en cada lote, y sabemos que el potencial de la genética se expresa plenamente cuando está acompañado por un manejo adecuado", explica Sheila Casanave, extensionista de Nidera Semillas en el Litoral, participante del panel "Buscando la rentabilidad a través de las fechas de siembra y densidades" en el marco del CIM.

Para la especialista, si bien el período crítico del maíz sigue siendo la floración, las decisiones de presiembra cumplen un papel central. “El trabajo comienza con la caracterización de los ambientes, la selección del híbrido y el manejo más adecuado para cada lote. Ese trabajo continúa durante toda la campaña mediante el monitoreo y la evaluación del cultivo, lo que permite ajustar las decisiones y aprovechar mejor los recursos disponibles”, aseguró. En su visión, para esas decisiones cobran relevancia las plataformas Experiencia Nidera y Asista, que cruzan datos de suelo, clima y ubicación de cada lote con los ensayos propios de la compañía para recomendar la fecha óptima de siembra, la densidad y la dosis de nitrógeno de cada híbrido.

Junto con la calidad de siembra, la agricultura de precisión es una de las claves para lograr mayor retorno. Según los datos que Nidera acumula desde 2020, sembrar con densidad variable según cada ambiente del lote rinde un 4,5% más que con densidad fija y deja 52 dólares adicionales por hectárea, considerando el costo de la semilla. En ambientes de alta productividad, la diferencia es de más de 8,6 quintales y 85 dólares por hectárea; en los de baja, de 2 quintales y 11 dólares. "Nunca perdés plata cuando hacés siembra variable", señaló Casanave.

A la genética y las herramientas digitales se suma el acompañamiento técnico de Nidera, con más de 250 técnicos que hacen monitoreos presenciales en todo el país, estimaciones de rendimiento y análisis de fin de campaña. Según Casanave, la combinación de esos tres pilares permite recortar la diferencia entre el rendimiento máximo alcanzable y el promedio que se obtiene en los lotes, que hoy es de un 19%. La especialista destacó, además, que tres de cada cuatro clientes reciben asesoramiento en ambientación, híbridos y fechas de siembra. "El camino hacia los mayores rendimientos de maíz pasa más por integrar las genéticas de alto potencial con manejo preciso y decisiones que principalmente están basadas en datos", resumió.

Con la mira puesta en visibilizar la importancia de integrar la genética y el manejo, Nidera Semillas adelanta en CIM lo que será GEN Nidera, una ambiciosa propuesta de formación técnica pensada para acercar conocimiento, experiencia y nuevas miradas a productores de distintas generaciones. El proyecto, que tendrá al maíz como punto de partida, combinará capacitación con referentes del sector, trabajo a campo e intercambio entre productores y asesores, para transformar el aprendizaje en decisiones concretas dentro del lote y construir una comunidad que perdure más allá de cada campaña. 

 

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