La reducción de los derechos de exportación prevista en el acuerdo con la Unión Europea abre un escenario de mayor previsibilidad, más producción y un salto potencial en las exportaciones agroindustriales. Un estudio proyecta que, con reglas estables y mejoras de productividad, el país podría acercarse a los USD 42.000 millones en ventas externas hacia 2035.
Luego de más de 25 años de negociaciones, el 17 de enero se firmó el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, un entendimiento estratégico que llega en un contexto global marcado por la fragmentación comercial, el aumento de las barreras y la competencia por mercados. Para la Argentina y especialmente para su agroindustria el acuerdo representa una rebaja arancelaria.
Si bien el acuerdo abarca múltiples disciplinas, comercio de bienes, servicios, regulaciones sanitarias, técnicas y mecanismos de solución de controversias, uno de los puntos más sensibles para el agro argentino es el referido a los derechos de exportación (DEX). No solo por su impacto directo en los precios y la rentabilidad, sino porque condicionan las decisiones de inversión, adopción tecnológica y expansión productiva.
Qué cambia con los derechos de exportación
El compromiso central establece que, a partir del tercer año de entrada en vigor del acuerdo, la Argentina dejará de aplicar derechos de exportación a los productos enviados a la Unión Europea. No obstante, el esquema contempla excepciones para algunas cadenas consideradas sensibles, entre ellas la soja.
En el caso del complejo sojero —que incluye poroto, aceite, harinas, pellets y biodiesel— el acuerdo fija topes máximos decrecientes. Desde el quinto año, la alícuota se consolida en un máximo del 18%, y a partir del séptimo comienza a descender de manera gradual hasta alcanzar el 14% en el décimo año. Se trata de límites superiores: en la práctica, las alícuotas efectivas podrían ubicarse por debajo de esos valores.
Un punto clave del análisis es que la aplicación de derechos de exportación diferenciados según el destino resulta poco viable en la práctica. En mercados complejos como el argentino, donde el destino final de la mercadería no se conoce en las primeras etapas de comercialización, el impuesto termina trasladándose al precio interno. Por eso, los efectos del acuerdo tienden a derramarse sobre toda la cadena, más allá del mercado específico al que se exporte.
Tres escenarios posibles para el agro
Sobre esta base, el estudio evalúa el impacto del acuerdo a través de un modelo de equilibrio parcial del sector agrícola, el mismo que se utiliza para construir el Escenario de Referencia Argentino para los Mercados Agroindustriales. Se proyectan tres escenarios hacia la campaña 2034/35:
Escenario base, sin acuerdo Mercosur–UE, con crecimiento económico moderado, tipo de cambio real constante y sin eventos climáticos extremos.
Escenario de reducción de DEX, con entrada en vigor del acuerdo y aplicación de los topes previstos.
Escenario de cierre de brechas, que suma a la baja de derechos de exportación un proceso gradual de adopción tecnológica y mejores prácticas productivas, impulsado por un marco más estable y precios relativos más favorables.
La producción total de cereales y oleaginosas pasaría de 131 millones de toneladas en 2024/25 a 155 millones en el escenario base, pero podría escalar a 160 millones con la reducción de DEX y hasta 173 millones de toneladas si se logra cerrar brechas de productividad.
Trigo, maíz y soja, los grandes ganadores
El impacto positivo se observa en todos los cultivos, aunque con mayor intensidad en los principales. El trigo podría incrementar su producción entre 5,2 y 6,8 millones de toneladas, el maíz entre 15,5 y 20 millones, y la soja entre 6,9 y 12,1 millones de toneladas, según el escenario considerado.
Este mayor volumen productivo se traduce directamente en más exportaciones. Medidas a precios constantes de 2025, las ventas externas del complejo de cereales y oleaginosas crecerían desde USD 33.230 millones en la situación inicial hasta USD 38.000 millones con la reducción de derechos de exportación, y podrían rozar los USD 42.000 millones en el escenario más dinámico.
