En la antesala del Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, que tendrá lugar del 4 al 6 de agosto en el Salón Metropolitano de Rosario, el debate sobre brechas de rendimiento ocupará un rol central: ¿Cuánto más se podría producir con la tecnología actual y por qué no se logra? El investigador del CONICET y docente de la FAUBA, José Andrade y el especialista de INTA Balcarce, Pablo Abbate adelantan algunas puntas que estarán presentando durante el evento.
En cultivos de gruesa, el diagnóstico es claro. Según José Andrade, “en maíz los rindes logrados están en torno al 50-55% del potencial y en soja entre el 60 y el 65%. Es decir, una parte significativa del techo productivo sigue sin capturarse, especialmente en maíz.
En cultivos de fina, el análisis cambia de enfoque. Pablo Abbate propone mirar no solo la brecha anual, sino cómo evoluciona el rendimiento en el tiempo: “en la mayoría de las localidades, la mayor brecha se da en los años de mayor potencial, donde se desaprovechan las mejores condiciones” .
Dónde se pierden hoy los kilos
Más que un problema puntual, las brechas reflejan limitaciones estructurales del sistema productivo.
En gruesa, Andrade identifica un punto crítico: la nutrición. “Estamos aplicando menos nutrientes de los que los cultivos se llevan, es decir, estamos haciendo minería de nutrientes en los suelos”. Esta subinversión impacta directamente en los rindes y explica gran parte de la distancia con el potencial.
En maíz, los rindes logrados están en un 50-55% del potencial, y la nutrición deficiente es una de las principales causas. En soja, las brechas rondan el 60-65% y los aspectos operativos están entre las principales causas.
En soja, además, aparecen factores operativos: el retraso en la fecha de siembra por limitaciones logísticas reduce el rendimiento, un problema que se agrava a gran escala. “No es solo manejo, también hay una cuestión de inversión y capacidad operativa”, advierte Andrade.
En trigo, Abbate pone el foco en otra dimensión: el manejo bajo incertidumbre. “El manejo está apuntado a un ambiente promedio porque el riesgo es alto”, explica . Esto lleva a estrategias conservadoras que funcionan en años normales, pero limitan el aprovechamiento de campañas favorables.
¿Brecha técnica o económica?
El techo productivo existe y es conocido, pero no necesariamente es el objetivo. “Un productor eficiente debería apuntar a alrededor del 80% del rendimiento potencial, que es donde se logra un equilibrio costo-beneficio”, señala Andrade. Superar ese nivel implicaría asumir riesgos y costos difíciles de justificar en el contexto actual.
En esa línea, las brechas no son solo técnicas: también son económicas y, en muchos casos, estratégicas. La incertidumbre climática, los márgenes ajustados y el acceso al financiamiento condicionan las decisiones agronómicas.
