La guerra en Medio Oriente, las dudas climáticas y la expectativa por el próximo informe del USDA están generando movimientos bruscos en los granos, mientras en Argentina la soja empieza a mostrar señales de fuerte recalentamiento por la escasa oferta disponible.
El petróleo llegó a rozar los 120 dólares por barril antes de retroceder hacia la zona de 100, en medio del temor global por una escalada del conflicto. Y ese escenario ya impacta de lleno sobre el negocio agrícola mundial.
Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado está siguiendo de cerca dos factores clave: la tensión geopolítica y el nuevo informe mundial de oferta y demanda del USDA para la campaña 2026/27.
“El mercado está mirando simultáneamente dos pantallas: la evolución del conflicto en Medio Oriente y los fundamentos agrícolas. Cualquier novedad puede cambiar rápidamente el humor de los operadores”, señaló Romano.
En soja, las miradas también apuntan a la reunión entre Estados Unidos y China prevista para el 14 y 15 de mayo, que podría redefinir el flujo comercial global. Hoy China sigue comprando principalmente soja brasileña, pero el mercado espera que aumente la participación estadounidense.
Mientras tanto, Brasil sigue consolidando una campaña récord, con una producción estimada en 181,6 millones de toneladas y exportaciones históricas durante abril.
Pero el foco también está puesto en Argentina, donde la cosecha avanzó con fuerza y ya cubre el 34,3% del área sembrada. Los rindes vienen siendo muy buenos y la producción se mantiene proyectada en 48,6 millones de toneladas. Sin embargo, hay un dato que empieza a preocupar al mercado: el productor está reteniendo soja y vende mucho menos de lo esperado.
“Está quedando mucha soja guardada en el campo. El productor está menos vendedor y eso empieza a generar tensión porque la industria llegó a esta etapa con poco stock”, advirtió Romano.
Actualmente, apenas el 10% de la producción tiene precio fijado, cuando el promedio histórico para esta época suele rondar el 13%. Además, el ingreso de camiones a los puertos quedó muy por debajo de lo proyectado: los picos diarios apenas alcanzaron los 4.000 vehículos, lejos de los 6.000 esperados.
La consecuencia es clara: las fábricas necesitan mercadería y el mercado podría empezar a pagar más para conseguir soja.
“Si esta situación continúa durante las próximas semanas de cosecha fuerte, la industria podría verse obligada a convalidar precios más agresivos”, agregó el especialista.
En paralelo, el trigo sigue bajo presión global. La guerra, los altos costos y la incertidumbre climática mantienen en alerta al mercado internacional, mientras que en maíz ya se empieza a descontar una menor producción en Estados Unidos para la campaña 2026/27 por el impacto del mayor costo de fertilización y posibles menores rindes.
