La zafra 2026 de caña de azúcar comenzó en Argentina con alrededor de 30 días de retraso, principalmente por las lluvias registradas durante abril y mayo. El exceso de humedad dejó los suelos sin condiciones para el ingreso de la maquinaria y obligó a productores de Tucumán, principal región cañera del país, a reducir o interrumpir el ritmo de cosecha.
Un relevamiento de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), difundido por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), señaló que las lluvias de marzo estuvieron 73% por encima de lo normal y que las precipitaciones continuaron durante abril. El impacto no dependió solamente de la cantidad de agua acumulada: también influyeron el drenaje, la topografía de los lotes y las condiciones de acceso. A pesar del arranque demorado, los ingenios aceleraron la molienda y Tucumán llegó a registrar picos de 135.000 toneladas de caña procesadas por día, por encima de las 127.000 toneladas diarias de la zafra anterior.
Los números muestran que la industria logró recuperar parte del tiempo perdido, aunque todavía arrastra la demora inicial. Al 2 de agosto se habían molido 9,76 millones de toneladas, un 17% menos que en igual fecha de 2025. Para el 20 de agosto, el acumulado en las principales regiones productoras había llegado a 12,45 millones de toneladas, según el IPAAT. En este contexto, el manejo del agua aparece como uno de los principales desafíos para la producción, ya que una misma campaña puede presentar períodos de exceso de humedad y otros de menor disponibilidad.
El escenario climático también genera atención sobre la próxima campaña agrícola. En la región núcleo, la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó para el período octubre-diciembre precipitaciones que podrían ubicarse 30% por encima del promedio en octubre, 70% en noviembre y 90% en diciembre. Se trata, además, de meses en los que coinciden la siembra de cultivos de verano y la cosecha de trigo, por lo que las ventanas para ingresar con maquinaria pueden ser determinantes. A esto se suma la presencia de El Niño, que mantiene bajo seguimiento a las principales regiones productivas.
Frente a este escenario, especialistas destacan la necesidad de ajustar las decisiones de manejo a las condiciones de cada lote. Luiz Alberto Roque, CEO de Bauer LATAM e Irricontrol, señaló que no existe una única estrategia para todas las áreas y que la planificación debe contemplar tanto los períodos de exceso como los de falta de agua. El seguimiento de las lluvias, la humedad del suelo y las características de cada establecimiento puede ser clave para definir cuándo ingresar al campo y cuándo recurrir al riego. Así, la zafra de caña vuelve a dejar una señal que alcanza a buena parte del agro argentino: el desafío no es solamente tener agua, sino saber cómo y cuándo manejarla.
