¿Cómo se desarrolla un híbrido de maíz antes de llegar al campo? Para responder esa pregunta, NK Semillas llevó a 17 asesores técnicos de distintas regiones productivas de la Argentina a Estados Unidos, donde pudieron conocer de cerca los procesos de investigación y las tecnologías que marcarán el futuro del cultivo.
El viaje incluyó visitas a los centros de Investigación y Desarrollo de Syngenta Seeds en Illinois y Carolina del Norte, además de recorridas por establecimientos agropecuarios para intercambiar experiencias con productores estadounidenses.
El objetivo fue acercar a los referentes técnicos argentinos los últimos avances en mejoramiento genético y biotecnología, y mostrar cómo la innovación científica se transforma en soluciones para los sistemas productivos.
“Esta experiencia combinó ciencia, innovación y recorridas a campo con el objetivo de acercar a los asesores invitados los avances que Syngenta desarrolla a nivel global en mejoramiento genético y biotecnología”, explicó Francisco Pérez Brea, gerente de Marketing de NK.
Inteligencia artificial y genética: las tecnologías que vienen
Uno de los puntos centrales de la agenda fue Malta, Illinois, donde funciona uno de los principales centros de investigación de Syngenta dedicado al mejoramiento genético de maíz.
Allí, los asesores conocieron herramientas como la inteligencia artificial, la edición génica y la genética predictiva, que permiten avanzar en el desarrollo y la selección de nuevos híbridos.
Según explicó Pérez Brea, los participantes también pudieron conocer la inversión científica y tecnológica que hay detrás de estos procesos y su relación con el trabajo que Syngenta realiza en el centro de investigación de Santa Isabel, en Santa Fe, donde se desarrollan y seleccionan híbridos destinados al mercado argentino.
La gira continuó en Research Triangle Park, Carolina del Norte, uno de los principales polos de innovación de la compañía. En ese centro, los técnicos profundizaron sus conocimientos sobre los eventos biotecnológicos que ya tienen presencia comercial en la Argentina, como Viptera, y conocieron nuevas líneas de investigación que podrían formar parte de las tecnologías agrícolas del futuro.
Del laboratorio al lote: el intercambio con productores estadounidenses
La agenda también incluyó visitas a tres productores agropecuarios de Estados Unidos, con el objetivo de complementar los conocimientos científicos con experiencias concretas de manejo y producción.
En Illinois, el grupo visitó a un productor que trabaja junto a Syngenta en ensayos para evaluar nuevas tecnologías. También conoció la experiencia de otro productor que utiliza maíces con tecnología Enogen, desarrollada por la compañía y disponible actualmente en Estados Unidos.
Este evento biotecnológico incorpora la enzima alfa-amilasa y está orientado a mejorar los procesos de producción de etanol y la alimentación animal.
En Carolina del Norte, los asesores recorrieron un establecimiento de más de 3.000 hectáreas de maíz, cuyo propietario utiliza productos NK. Durante el encuentro, pudieron conocer sus prácticas agronómicas, su estrategia productiva y los principales desafíos que enfrenta en el campo.
El intercambio permitió comparar ambientes, tecnologías y formas de manejo con las condiciones de producción de la Argentina.
“Los tres encuentros con productores permitieron a los asesores realizar preguntas e intercambiar experiencias para conocer de primera mano cómo se produce actualmente en Estados Unidos”, destacó Pérez Brea.
