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¿Se pueden producir novillos pesados sin exceso de grasa?

Una tropa de novillos Limangus de casi 500 kilos promedio, terminados a campo y con una cobertura grasa moderada, vuelve a poner en debate la eficiencia de la producción ganadera. El objetivo es obtener más carne aprovechable y responder a las exigencias de cada mercado.

El exceso de grasa en los cortes bovinos, especialmente en los que se destinan a la parrilla, abre una discusión clave para la ganadería argentina: ¿cómo producir animales pesados sin generar una cobertura grasa excesiva?

El desafío no pasa solamente por sumar kilos, sino por lograr que esos kilos se traduzcan en más carne comercializable. Cuando hay demasiada grasa de cobertura, puede aumentar la necesidad de recortar los cortes y reducir la proporción de carne que finalmente aprovecha el consumidor.

Frente a este escenario, la genética y el manejo productivo cumplen un papel fundamental. Desde la Asociación Argentina de Limangus destacan el potencial de esta raza para combinar desarrollo muscular, rendimiento carnicero y una terminación adecuada a las necesidades de cada mercado.

Un ejemplo concreto es el de Agro Armonía, establecimiento de la productora Mariana Irisarri, que envió a faena una tropa de novillos Limangus terminados a campo y destinados a la Unión Europea.

La faena se realizó el 29 de septiembre de 2026 en el frigorífico Santa Giulia S.A. Según los datos informados, los animales alcanzaron un peso vivo promedio de 495 kilos por cabeza, con un total de 14.860 kilos. El romaneo registró 8.576 kilos y un rendimiento del 57,71%.

Otro dato que se destaca es que, según la productora, los novillos presentaron grados de grasa 1 y 2. Esto permite poner sobre la mesa una cuestión importante: es posible alcanzar un peso elevado sin que necesariamente exista un engrasamiento excesivo.

La clave está en producir más carne útil, no simplemente más grasa. Para eso, es necesario evaluar en conjunto el peso del animal, el rendimiento de la res, la cantidad de cortes comercializables y las características que demanda el mercado de destino.

Limangus es una raza desarrollada en Argentina, reconocida por su orientación carnicera y su desarrollo muscular. A través de la selección genética, junto con un manejo y una alimentación adecuados, los productores pueden trabajar para mejorar la eficiencia y obtener animales que respondan a diferentes exigencias comerciales.

Esto no significa que haya que eliminar la grasa. La cobertura grasa y la grasa intramuscular cumplen funciones diferentes y pueden ser importantes para la conservación y la calidad de la carne. El objetivo es encontrar un equilibrio que se adapte al peso, la edad, el sistema de producción y el destino de cada animal.

La discusión también tiene impacto económico. Una terminación adecuada puede contribuir a reducir los recortes y mejorar el aprovechamiento de la res, aunque el resultado final depende de las características de cada tropa y de los requisitos comerciales.