El INTA La Consulta –Mendoza– presentó la variedad de ajo blanco Aylin INTA, destacada por su cosecha temprana, que permite anticipar el ingreso al mercado entre 30 y 40 días respecto de los cultivares tradicionales.

aylin INTA

La variedad fue inscripta en el Instituto Nacional de Semillas y “aunque posiblemente no sea uno de los ajos más requeridos en este momento, se posiciona como una opción interesante para el mercado internacional”, aseguró Silvina Lanzavechia, investigadora del INTA La Consulta.

“Se trata de un ajo originario de San Juan, que nos pareció promisorio para seleccionar”, sostuvo la especialista, que además explicó que la selección clonal, con la metodología propuesta por el Proyecto Ajo/INTA de selección individual, se inició en 2014 y “después de un trabajo arduo de varios años, inscribimos la variedad”.

Aylin INTA se caracteriza por ser una planta con ángulo de porte cerrado, hojas largas de 85,6 centímetros y de ancho medio con 3,11 centímetros, con un ángulo de quilla de 102º. A su vez, se destaca por tener un ciclo vegetativo comercial de 240 días, con un período de cosecha que se da alrededor del 15 de noviembre.

“Hay otras variedades de ajo blanco que se cosechan en diciembre, y esos 30 o 40 días de diferencia constituyen una ventaja para el productor en cuanto a la mano de obra y también en lo que hace a la calidad del cultivo”, explicó Lanzavechia.

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Mejoramiento genético: un trabajo de muchos años

Debido a sus condiciones climáticas, Mendoza y San Juan aportan el 95 % del ajo producido en el país, según datos de la Dirección Nacional de Alimentos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Desde 1989, El INTA La Consulta trabaja junto a los productores ajeros. “En ese entonces, no había variedades inscriptas y se trabajaba con semillas de baja calidad”, consideró Lanzavechia.

En ese marco, “se comenzó con un programa de selección para mejoramiento genético y comenzaron a originarse variedades nuevas, lo que supone un trabajo de cinco o seis años por cultivar”, explicó la especialista.

El trabajo del INTA consiste en caracterizar el cultivo, en principio, por tipo comercial: blanco morado, colorado, y castaño, y en base a eso, se abre un abanico de distintas posibilidades dentro de esos grupos comerciales.

“Una vez que comenzamos con la selección, buscamos bulbos grandes, de buen tamaño, con buen color y buen rendimiento”, explicó la especialista, que además aseguró que, hasta el día de hoy, “existe un abanico de más de 23 cultivares inscriptos y seleccionados por el INTA La Consulta”.

Cabe destacar que cada una de estas variedades tiene una fecha de cosecha distinta: “el morado se cosecha primero, después el blanco, sigue el colorado y por último el castaño”, puntualizó Lanzavechia. “Esto implica que los productores no tengan concentrada la cosecha, y por lo tanto la mano de obra, en un solo momento, que antiguamente era en diciembre”, finalizó la especialista.

Fuente: INTA Informa