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Carne argentina en Japón: la oportunidad millonaria y el "efecto contagio"

Ricardo Hara, uno de los principales impulsores de la apertura comercial de Japón, analizó los principales desafíos y las nuevas posibilidades que surgen al entrar en el exigente mercado japonés

La apertura total del mercado japonés para la carne vacuna argentina representa una nueva oportunidad para el sector exportador. Así lo aseguró el consultor de negocios Ricardo Hara, uno de los principales impulsores del acuerdo, en diálogo con Rivadavia Agro, por Radio Rivadavia.

“Es una gran oportunidad desde el punto de vista comercial”, sostuvo Hara, quien destacó el perfil de los consumidores japoneses, su poder adquisitivo y las exigencias de calidad que caracterizan a ese mercado.

Japón tiene más de 120 millones de habitantes y, según explicó el consultor, alrededor del 90% pertenece a la clase media. Se trata de consumidores acostumbrados a productos y servicios de alta calidad, una característica que convierte al país asiático en un destino atractivo para la carne argentina.

Si bien el consumo de carne vacuna en Japón ronda los seis kilos por habitante al año, el mercado importa más de 600.000 toneladas anuales. Estados Unidos y Australia concentran cerca del 80% de ese volumen.

En ese contexto, Hara consideró que la apertura permitirá a la Argentina competir directamente con los principales proveedores internacionales. “La apertura que se produce este año permite jugar en la misma liga que las empresas que exportan carne de Australia y Estados Unidos”, afirmó.

Pese a las perspectivas favorables, el especialista advirtió que la carga arancelaria representa una desventaja competitiva para la carne argentina frente a sus principales competidores.

“Un desafío que tenemos que superar es la diferencia arancelaria. Argentina ingresa carne a Japón con un arancel del 38,5%, versus el 20,5% de Australia y Estados Unidos. Eso significa que la carne argentina entra aproximadamente un 18% más cara que la competencia”, señaló.

En ese sentido, Hara indicó que ambos gobiernos estarían negociando una reducción de los aranceles, aunque aclaró que este tipo de acuerdos requiere tiempo. “Entiendo que el Gobierno japonés y el Gobierno argentino están en un proceso de negociación para reducir aranceles. De todos modos, no son procesos rápidos”, explicó.

Otro de los aspectos centrales para concretar la apertura fue el reconocimiento de las condiciones sanitarias argentinas. Sobre este punto, Hara destacó el trabajo conjunto entre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la gestión que encabezó Fernando Vilella como secretario de Bioeconomía desde 2023 hasta 2024.

“Argentina siempre presentó toda la información requerida. Lo que pasa es que a veces se necesita cierta proactividad: no alcanza con presentar la información, sino también hacer todo un trabajo de promoción”, remarcó.

En cuanto a los plazos, el consultor estimó que las primeras exportaciones de carne vacuna desde el norte de la barrera sanitaria podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027, una vez finalizadas las auditorías individuales de los establecimientos frigoríficos.

Más allá del potencial comercial de Japón, Hara consideró que la habilitación podría generar un efecto positivo en otros destinos del sudeste asiático, donde también crece la demanda de proteínas animales.

“Corea y otros mercados como Singapur, Malasia, Filipinas y Vietnam representan un volumen sumamente importante. Ya es muy importante solo con Japón”, sostuvo.

Según explicó, el desarrollo económico de estos países impulsa cambios en los hábitos alimentarios y un mayor consumo de proteínas, especialmente de origen animal.

“Estos países se están desarrollando rápidamente y, cuando una sociedad se desarrolla, mejora el consumo de proteínas, sobre todo de proteínas animales. Entonces, la perspectiva de la carne argentina en ese sentido es muy promisoria”, concluyó.

Mirá y escuchá la entrevista completa de Ricardo Hara en Rivadavia Agro acá: