Economía Argentina por pandemia- comercios cerrados

En Argentina, la recuperación económica será lenta y llevará al menos dos años, indica la Bolsa de Comercio de Córdoba. Siguiendo la tendencia iniciada en 2018, el PBI del primer trimestre de 2020 mostró una caída de 5,4% respecto al mismo periodo de 2019 y de 4,8% respecto al trimestre previo. La inversión fue el componente del producto más afectado, con una caída de 18,3% interanual, alcanzando su menor nivel en términos del producto desde la crisis de 2001-2003, cuando se alcanzaron mínimos históricos.

Estos resultados marcan la delicada situación de la actividad económica pre-pandemia, que con la cuarentena habría tenido una caída de más de 20% interanual en abril, con la construcción contrayéndose 75%, la industria en más del 30%, y actividades del sector terciario virtualmente paralizadas.

Si bien con la flexibilización de la cuarentena la actividad comenzó a rebotar en mayo, la aceleración de la pandemia en junio aumenta la incertidumbre y empeora las perspectivas. Esto junto con el cierre de empresas, mayores costos de las empresas sobrevivientes para adaptarse a las normas de distanciamiento y problemas estructurales de la economía argentina, como la falta de crédito y la elevada presión impositiva, interfieren en la recuperación de la actividad.

En este contexto, ante un impacto económico del COVID-19 más fuerte de lo esperado, el FMI actualizó esta semana sus proyecciones de caída de la actividad mundial para este año de 3% a 4,9%. Para Argentina, ahora se espera una contracción de casi 10% en 2020 y una recuperación en 2021 que aún dejaría el nivel de actividad en 10,7 puntos porcentuales debajo del alcanzado en 2017, último año en que hubo crecimiento.

Los flujos de comercio internacional continuaron reducidos en mayo, pero superaron a los de abril

Aunque con un mayor superávit comercial, de 1,9 mil millones de dólares, los flujos de comercio internacional a mayo continúan siendo muy inferiores a los de 2019. El saldo comercial favorable se obtuvo porque si bien hubo una caída de más de 16% de las exportaciones, las importaciones se redujeron un 32%. No obstante, cabe destacar que, en la comparación respecto a abril de 2020, hubo un aumento desestacionalizado de 8,5% en las exportaciones y de 3,6% en las importaciones, lo que sugiere un rebote de la actividad tanto doméstica como internacional luego de los mínimos de abril. En cuanto a las perspectivas, ante la continuidad de los efectos de la pandemia y una confusa estrategia de política comercial y macroeconómica que se plantea en la actualidad, los flujos de comercio internacional continuarán en niveles reducidos.

El déficit fiscal a mayo quintuplica al de todo 2019

El resultado fiscal continuó deteriorándose en mayo; mientras los ingresos fiscales aumentaron solo 2,4% respecto al mismo periodo de 2019, el gasto primario creció un 96,8%. Con esto, en tan solo 5 meses el déficit primario alcanza a 2,3% del PBI, cifra más de 5 veces mayor a la de todo el año 2019.

Ante las magras perspectivas de actividad, que afectan negativamente la recaudación, y ante la continuidad de la expansión del gasto público para contener los efectos económicos de la pandemia, se proyecta un déficit fiscal primario de cerca de 6% del PBI para 2020.

La mayor preocupación en este entorno es que toda la brecha de financiamiento se cubre con emisión monetaria, lo que sumado al retraso en el acuerdo por la deuda y la falta de un plan macroeconómico consistente, acrecienta con fuerza las expectativas inflacionarias para el segundo semestre.