Nadia es una tigresa que vive en un zoológico de Nueva York. Según cuentan sus cuidadores, habría dado positivo en el testeo de Covid-19. ¿Cómo? Un cuidador la contagió. El médico veterinario Marcelo Zysman dialogó con Palabra de Campo -por Radio 10- para despejar algunas dudas.

“Es un caso muy resonante para la comunidad científica porque no se podía entender cómo un animal que está justamente aislado contrajo el virus”, cuenta, y empieza a dar algunos detalles del caso: “El cuidador era lo que se denomina un portador sano o un paciente asintomático”.

Para entender cómo se dio este contagio es importante ver cómo viven los animales en los zoológicos. Y para eso sirve una comparación que puede parecer dura pero tiene mucho sentido: “En Argentina se habilitó a determinado tipo de presos sin condena firme a que estén en sus domicilios porque una prisión con mucha gente puede ser un lugar donde, al entrar la enfermedad, la situación se pondría difícil”.

Algo similar ocurre con estos zoológicos. “Son prisiones para animales que ni siquiera son culpables”, define Zysman. Ahí, los animales están hiper estresados, en entornos en los que no deberían estar y con situaciones de su medio interno totalmente alteradas.

En este caso, el cuidador la contagió y es la tigresa quien padece el virus. “¿No era que los animales no lo padecían?, se preguntarán, y por eso siempre ponemos el condicionante de que todo lo que afirmamos es hasta el día de hoy, porque a medida que el virus muta la ciencia evoluciona”, adelanta el médico veterinario.

“Lo que pasó es que el animal se contagió la enfermedad proveniente del humano pero no puede transmitirlo ni a otros animales ni a los humanos. Fue un contagio es condiciones especiales”, asegura, y cuenta: “Cuando Louis Pasteur, en el siglo XIX, investigó el virus rábico y las vacunas contra la rabia, uno de los animales que usó como modelo de trabajo fue la gallina, que es un animal que normalmente no padece rabia, que es una enfermedad para mamíferos. Sin embargo, consiguió que una gallina pudiese padecer el efecto del virus rábico sometiéndola a extremo estrés”.

Según explica el especialista, “el estrés es la puerta de entrada a montones de situaciones terribles porque baja las defensas y el animal está en condiciones en las que no puede desarrollar su potencial como especie. Es eso: no sólo es el encierro sino también la prohibición a general el potencial como individuo en tu especie”.

“Un tigre camina kilómetros y kilómetros diarios, se mete en el agua, de hecho es el felino que más disfruta del agua, caza, acecha, se esconde, se escapa de enemigos naturales, busca pareja, hace todo lo que un animal en un zoológico no puede hacer”, dice, y concluye que “esta tigresa ya está aislada y estudiada, y ya se ha visto que en felinos no domésticos que son sometidos a situaciones de aislamiento y estrés, puede presentarse el virus». De todas maneras, aclara, padecen un curso leve de la enfermedad y no la transmiten ni a otros animales ni al ser humano.