Crianza de camellos en Rusia

La crianza camellos en Rusia parece algo extraño, pero los granjeros que se dedican a esa tarea afirman que en realidad es sencillo. En áreas de Siberia y los Urales las carreras de camellos y su exportación se ha convertido en algo ya habitual.

Los rusos que se dedican a esa tarea se han convertido en verdaderos maestros. Solo se necesita un campo extenso, algunos cazadores de lobos y amigos entre los guardias fronterizos, dice uno de los criadores.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los camellos viven en África y Asia criados en la mayoría de los casos por grupos nómadas. Las hembras son apreciadas por su producción de leche, en particular en Somalia, Mali, Etiopía, Niger y Arabia Saudita, países todos un poco alejados de Rusia, donde algunas de sus regiones sin embargo incursionan en esta actividad.

Astracán, ciudad del sur ruso cercana a la frontera con Kazajistán, es una de las áreas donde se registra esa explotación, por ejemplo el rancho Zarya, que cuenta con 500 camellos. Khalida Yusupova, gerente del rancho desde 1998, explica que hace unos cinco años comenzó la fiebre por la crianza de camellos, debido a la iniciativa para realizar careras de camellos. La idea fue una semilla que ha prosperado y se ha vuelto casi una obsesión, afirma al sitio informativo Russia Beyond the Headlines (RBTH).

A la granja de camellos acuden personas de Finlandia, Suiza y Noruega, agrega. Yusupova afirma que la crianza de camellos no es un negocio costoso. Un grupo de camellos cuesta menos que uno de ganado bovino, aunque reconoce que sí es un problema alimentarlos.

La mitad de la vida del granjero se pasará con el mismo grupo de camellos, pues llegan a vivir de 20 a 30 años, dice Sugunduk, un trabajador de la granja. Los camellos, además de usarse para la producción de leche, también sirven para alimentación, sobre todo cuando sufren alguna fractura en sus extremidades y deben ser sacrificados.

Sin embargo, la principal ganancia para la granja no se encuentra en su carne o leche, sino en su venta en grupo. Astracán es una zona que ha resultado apta para el crecimiento de camellos ya que solo tiene una temporada de lluvias, y los animales soportan bien la temporada invernal.

Uno de los problemas de la crianza es que este mamífero tiene una movilidad que lo lleva a recorrer distancias de hasta 80 kilómetros, por lo que en ocasiones cruzan la frontera con Kazajistán.

La frontera ruso-kazaja carece de clara delimitación, por lo que el cuadrúpedo la cruza sin problemas y hay que seguirlo para traerlo de regreso, lo que puede ocasionar problemas con los guardafronteras.

El problema se ha buscado solucionar en parte usando chips del GLONAS, el sistema de posicionamiento global similar al GPS pero desarrollado por Rusia. Se trata de un sistema caro, pero eficiente, señala la jefa de la granja.

En las estepas rusas una gran amenaza para los camellos son los lobos, lo que se soluciona contratando cazadores que siguen sus huellas, aún frescas, en la mañana.