La producción agropecuaria vuelve a ganar protagonismo entre las alternativas de inversión. En un escenario de mayor estabilidad macroeconómica y con un contexto internacional que mantiene firme la demanda de distintos productos, actividades como la olivicultura, la ganadería y algunos cultivos agrícolas aparecen como oportunidades para quienes buscan posicionarse en la economía real.
En este contexto, ADBlick, compañía dedicada al desarrollo y gestión de proyectos de inversión en el agro, realizó una nueva edición de su Día del Inversor, donde presentó los resultados de sus principales negocios y analizó las perspectivas para los próximos meses.
Durante el encuentro, José Demicheli, fundador y CEO de la compañía, repasó el desempeño de los dos proyectos de ADBlick Olivos en Mendoza, que en conjunto alcanzan 830 hectáreas y lograron un rendimiento promedio de 9.000 kilos por hectárea.
Olivos: tecnología para ganar eficiencia
Uno de los puntos destacados del negocio olivícola fue la incorporación de tecnología y mecanización para mejorar la eficiencia de la cosecha.
Manuel Diez, gerente de Producción de ADBlick Olivos, explicó que la combinación entre mecanización y una logística ajustada permitió aumentar el volumen cosechado y acelerar el proceso de comercialización. El rendimiento de aceite se ubicó además en torno al 17%, por encima del promedio habitual de entre 14% y 15%.
La compañía trabaja actualmente con clientes premium como Zuccardi, José Nucete e hijos, Molinos, Baggio y Sovena. En ese esquema, la cosecha mecanizada se convirtió en una herramienta clave para garantizar un flujo constante de fruta hacia las plantas de procesamiento.
Para esta campaña, ADBlick incorporó una nueva cosechadora New Holland NH Multi, que permitió reducir en dos semanas la ventana de recolección. La empresa llegó a procesar más de un millón de kilos en siete días y despachar más de 35 camiones diarios.
Uno de los principales desafíos de la cosecha mecánica es preservar la calidad de la fruta y evitar la oxidación. En ese sentido, la firma logró reducir a entre tres y cuatro horas el tiempo transcurrido entre la extracción y el ingreso a la planta.
A la eficiencia productiva se suma una ventaja estratégica vinculada al agua. El 100% de la superficie cuenta con riego presurizado y automatizado y dispone de un canal propio para captar agua directamente del río Tunuyán. Según explicó Demicheli, esto permite garantizar volumen y calidad, además de reducir los costos operativos frente a establecimientos que dependen de pozos profundos.
El negocio también avanza sobre el aprovechamiento de los subproductos. El carozo de aceituna es utilizado como combustible, mientras que el alperujo tiene destinos como compostaje, briquetas para calefacción y desarrollos de biofilm.
Ganadería: demanda firme y expectativas de mejores precios
La ganadería también aparece como uno de los sectores con mejores perspectivas. Francisco de Zabaleta, líder de ADBlick Ganadería, señaló que el negocio está respaldado por el consumo interno y por una demanda internacional activa, especialmente desde mercados como Estados Unidos y China.
Actualmente, la compañía cuenta con 4.800 terneros en recría distribuidos en establecimientos de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Durante el primer trimestre, la estrategia estuvo enfocada en aprovechar la relación entre el valor del ternero y el precio del maíz. La compañía adquirió alrededor de 850 animales para llevarlos a feedlot y logró vender unas 1.500 cabezas destinadas a distintos mercados y segmentos, entre ellos los correspondientes a las cuotas 481 y Hilton.
Además, la firma trabaja en acuerdos comerciales con consignatarias para reducir los costos vinculados con la logística y la comercialización.
Para los próximos meses, las expectativas son positivas. De Zabaleta proyectó una tendencia firme para el precio de la hacienda, apoyada en una menor faena, la retención de vientres y una demanda internacional creciente frente a una oferta más limitada.
Granos: clima y mercados, dos variables clave
En el negocio agrícola, ADBlick Granos trabaja en su campaña número 18 con más de 40.000 hectáreas, distribuidas en distintas regiones productivas y con una estrategia de diversificación de cultivos.
Esteban Romero, gerente de Producción, destacó dos variables que serán determinantes para la próxima campaña gruesa: el escenario climático, con una posible influencia de un Año Niño, y la evolución de los precios internacionales.
En este último punto, el ejecutivo señaló que factores geopolíticos y la evolución del petróleo pueden tener impacto sobre los commodities agrícolas. Como ejemplo, mencionó el comportamiento de la soja, que pasó de cotizar en torno a los US$ 290 al inicio de la campaña anterior a niveles de entre US$ 335 y US$ 340.
En cuanto a la campaña fina, la compañía ya sembró 1.000 hectáreas de cebada, 1.000 de trigo y 700 de colza. Los cultivos presentan, según la empresa, un buen desarrollo y se encuentran fertilizados. La producción está concentrada principalmente en el sudoeste y centro de Buenos Aires, con planes de expansión hacia el noroeste bonaerense y Venado Tuerto.
El girasol, otro de los negocios con buenas perspectivas
Dentro de la estrategia de ADBlick Granos, el girasol ocupa un lugar central. La compañía trabaja con grandes operadores internacionales como Bunge, Cofco, Dreyfus y Cargill.
Pablo Sáenz Valiente, gerente Comercial, destacó la fortaleza del mercado y señaló que el precio del girasol pasó de alrededor de US$ 440 durante la campaña anterior a unos US$ 465 actualmente.
Entre los factores que contribuyen a sostener los valores mencionó el conflicto entre Rusia y Ucrania y las condiciones climáticas adversas en algunas regiones productoras del Hemisferio Norte, donde las lluvias fueron escasas durante etapas críticas de los cultivos.
La economía real vuelve al centro de la escena
Al cierre del encuentro, Felipe Casado, gerente de Inversiones de ADBlick, resumió la visión de la compañía sobre el escenario actual: “Es un gran momento para volcarse a la economía real”.
En ese sentido, sostuvo que una mayor previsibilidad de las variables macroeconómicas, combinada con las oportunidades que ofrece la producción agroindustrial, genera un escenario atractivo para quienes buscan diversificar capital y apostar por proyectos productivos.
