pobreza en Argentina

Tras confirmarse la fuerte caída de la actividad en el segundo trimestre, que tuvo su correlato en una destrucción de casi 2,5 millones de empleos urbanos, la semana pasada se informaron los datos de pobreza. Los niveles de pobreza e indigencia del primer semestre del 2020 tuvieron un salto considerable, ubicándose en un 40,9% y 10,5%, respectivamente.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Córdoba, analiza la actual situación económica del país. “Las cifras fueron superiores a las esperadas, y teniendo en consideración que la mayor parte del impacto de las restricciones a la movilidad ocurrieron durante el segundo trimestre, es probable que los datos subestimen la gravedad de la situación. Más preocupante aún es en qué medida el débil rebote de actividad contribuirá a reducir la pobreza en el segundo semestre”.

Se estancó la recuperación económica en julio

El freno en las flexibilizaciones de movilidad y actividad ocurrido hacia mediados de junio llevó a que se ralentice la recuperación de la actividad económica, que tan solo aumentó 1,1% mensual en julio, encontrándose 11,6% por debajo del nivel de actividad previo a la pandemia en Argentina (febrero). La mayoría de los sectores presentaron retrocesos o estancamiento en la recuperación que se había iniciado en mayo y junio tras las flexibilizaciones de las medidas sanitarias.

Siguiendo la evolución de los indicadores adelantados de actividad y las decisiones tomadas por las autoridades para controlar la expansión del COVID-19, agosto habría tenido un comportamiento similar al de julio, mientras que en septiembre la recuperación se habría acelerado levemente, por lo que el estancamiento del rebote económico continuará al menos hasta el último trimestre del año.

Nuevas medidas para estabilizar el mercado financiero, un primer paso positivo pero acotado

La demanda de dólares para atesoramiento en el mes de agosto se incrementó levemente respecto al mes anterior, observándose un comportamiento similar en el número de personas que realizaron compras de divisas. Este sendero creciente en la demanda de dólares se vio acompañado por una pérdida continua de reservas internacionales por parte del Banco Central, que en el mes en cuestión perdió más de 1.300 millones de dólares en intervenciones en el mercado cambiario. La tendencia se profundizó en septiembre, que a pesar de incrementar las restricciones y controles habría terminado con una pérdida de 1.600 millones de dólares adicionales de las reservas internacionales del BCRA, llevando a las reservas netas líquidas de fin de mes (esto es, quitando pasivos de la autoridad monetaria en moneda extranjera y activos ilíquidos como el oro) a terreno cercano a cero.

En este contexto, octubre inició con nuevas medidas que buscan aumentar el apetito por las inversiones en pesos y reducir la brecha cambiaria, en principio con la idea de dejar correr el tipo de cambio cuando sea necesario y aplicando políticas temporales de estímulo a la oferta, como la reducción de retenciones al sector agrícola.

Si bien los anuncios representan un primer paso positivo, es necesario que se profundicen, se garantice su permanencia más allá de 2020, se reduzca gradualmente la represión financiera y se clarifique el sendero de política monetaria, de forma tal que se refuerce de forma genuina la confianza en la moneda y se baje la volatilidad financiera, que repercute en la economía real.