En un contexto donde el productor agropecuario busca alternativas para capitalizar su producción sin desprenderse de liquidez, los granos comienzan a consolidarse como una moneda de cambio cada vez más utilizada dentro del mercado inmobiliario. Bajo esa lógica surge KEYAGRO–AGRO CANJE, una herramienta que permite adquirir propiedades rurales o urbanas mediante el canje de granos, combinando el negocio agropecuario con la inversión en activos inmobiliarios.
El desarrollo fue impulsado por KEYAGRO, el departamento de agronegocios del Grupo KEYMEX, una red inmobiliaria con más de 650 oficinas distribuidas en Latinoamérica y Europa. El objetivo del área es transformar el conocimiento productivo del campo en valor económico tangible tanto para productores como para inversores.
Su producto insignia es KEYAGRO-CANJE, un sistema pionero creado en alianza estratégica con AGROCANJE (A.C.A.). A través de este esquema, los productores pueden acceder a inmuebles entregando granos como forma de pago, bajo la modalidad de canje. Entre sus principales atractivos aparecen los beneficios impositivos propios de este tipo de operaciones, como exenciones en retenciones y ventajas financieras específicas para el sector agropecuario.
El modelo operativo se apoya en un fuerte componente tecnológico y en la gestión profesional interdisciplinaria. La metodología incluye el uso de drones, imágenes satelitales, vehículos 4x4, software de exploración territorial, análisis de suelos, series meteorológicas y modelos de flujo hídrico. Estas herramientas permiten relevar cada establecimiento en profundidad, obtener diagnósticos productivos precisos y construir tasaciones respaldadas por datos reales de mercado.
La dirección de KEYAGRO está a cargo de Sergio D. Dezorzi, licenciado con más de cuatro décadas de trayectoria en agronegocios y desarrollo agroindustrial en Argentina, Latinoamérica y Europa, cuya conducción apunta a integrar experiencia productiva con innovación financiera.
En relación con la metodología de trabajo, Dezorzi explicó que las valuaciones contemplan múltiples variables: “Nuestras tasaciones toman las características del campo, su potencial y su historial, con hasta 20 años de evolución o involución según el modo de uso, además de eventos climáticos y precios efectivamente pagados en cada localidad de la Argentina”.
El directivo también destacó que, si bien algunos establecimientos se comercializan de manera abierta con autorización de sus propietarios, gran parte de las operaciones se canalizan a través de una cartera propia de clientes y una red de alianzas con agentes locales. “En el caso de los establecimientos en funcionamiento, consideramos clave asegurar la continuidad de las actividades productivas”, añadió.
