Los problemas de competitividad que presenta el sistema frutícola terminaron por expulsar 3.380 trabajadores de las chacras de la región en lo que va de este año.

Los datos surgen de un estudio elaborado por la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (Osprera) en el que toma como referencia el personal permanente y transitorio que se utiliza para los dos principales trabajos culturales efectuados todos los años en las explotaciones frutícolas del Alto Valle y Valle Medio: cosecha y poda.

Los números son aún más complicados cuando se relaciona la actual temporada con la del 2014: en estos dos últimos años se perdieron 5.940 puestos de trabajo sólo en las chacras (ver infograma adjunto). “Es realmente preocupante el tema. Nunca estuvimos con números tan bajos. Entendemos que en esta temporada hemos encontrado nuestro piso. Tenemos expectativas de que, a partir del próximo año, la demanda laboral en la chacras comience a repuntar”, confió Jorge Pérez Salgado, delegado regional de Río Negro y Neuquén de Osprera.

El funcionario señaló que el proceso de recomposición laboral no va a ser inmediato. “Se necesitarán como mínimo tres años para poder consolidar un cambio de tendencia y volver a los números de inicios de la década pasada”, confesó Pérez Salgado. En este sentido destacó la necesidad de aplicar políticas activas al sistema frutícola para que vuelva a ganar competitividad a nivel internacional. “Sin un marco económico adecuado para el cambio es muy difícil cortar las actuales tendencias”, destacó.

Cabe destacar, según la estadística con la que cuenta Osprera, que existen alrededor de 9.000 trabajadores permanentes (declarados en los 12 meses al año) en los establecimientos frutícolas, mientras que el resto son temporarios y son utilizados especialmente en cosecha, poda y raleo.

A la crisis estructural que viene sufriendo el sistema hay que sumarle este año la baja producción que se obtuvo, en especial de manzanas rojas, que presentaron mermas en cosecha de hasta un 40%. No hay que ir muy lejos para observar también el estado de abandono que muestran las chacras a lo largo de toda la región, y por consiguiente las personas que dejaron de trabajar en esos establecimientos. El Valle Medio es una de las zonas que más sufrió este flagelo.

Según datos extraoficiales, este año en todo el Valle más del 30% de las explotaciones frutícolas no se podaron. Una muestra más de la crisis que sufre el sector.