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“Me movía el impulso de crecer, pero sobre todo el de allanarle el camino a mis hijos”

Virginia Iturreria conversó con Rivadavia Agro y cuenta su historia de vida. Cómo logró sobreponerse a una separación y lograr armar dos empresas, una de picadora de forrajes y otra una remisería escolar. Virginia es de Lincoln, provincia de Buenos Aires, y es doble emprendedora encabeza una empresa...

Virginia Iturreria conversó con Rivadavia Agro y cuenta su historia de vida. Cómo logró sobreponerse a una separación y lograr armar dos empresas, una de picadora de forrajes y otra una remisería escolar.

Virginia es de Lincoln, provincia de Buenos Aires, y es doble emprendedora encabeza una empresa de picado  llamada "La Vaska e Hijos Silajes" que viene creciendo desde hace cinco años y además es remisera escolar.

Tiene cuatro autos de transportes, tres de ellos manejados por choferes, y uno que conduce ella.

Conversó con Rivadavia Agro y contó su vida en "Entre Nos".

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A Virginia le dicen "La Vasca", al igual que como se llaman sus dos emprendimientos. Su divorcio del papá de sus tres hijos le dejó una picadora Jaguar 860 y un camión, con la que pudo comenzar su empresa hace más de cinco años.

“Sentí que había que reparar la Jaguar 860, porque era muy viejita. Pensé que había que ponerle manos al trabajo, esa fue la visión que tuve en ese momento”, reconoce Viriginia, quien aclara que la picadora estaba tirada a la intemperie.

Virginia cuenta que pensaba en sus hijos y que uno de ellos estaba estudiando en La Plata, con lo cual tenía que costear sus estudios.

Me movía el impulso de crecer, pero sobre todo el de allanarle el camino a mis hijos”, afirma Virginia.

Con la picadora y un camión montó un emprendimiento familiar que en la actualidad lo desarrolla junto a sus tres hijos y con el cual presta servicios de picado y ensilado en 650 hectáreas.

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El camión lo tercerizó a un picador de la zona. Con esa renta logró sumar otro camión y luego un tercero. Le pidió un préstamo a su hermano para comprar una embolsadora. Así comenzó su empresa.

“Fue una lucha áspera, había que lidiar con la gente para ponerla en marcha. “Hace cinco años que la vengo guerreando con los chicos”.

“Primero un camión. Y luego fui con el segundo y el tercero, y me largué con todo”, reconoce.

Con la puesta en marcha de la empresa de picado pude devolverle el préstamo a mi hermano "en tan solo cuatro meses”.

Gracias a actividad como remisera escolar puede ofrecer su empresa de picadora de forrajes y de boca en boca la empresa no para de crecer.