Las personas que trabajan en la empresa son fundamentales, porque- finalmente- son las que  hacen que los objetivos se cumplan (o no). Muchas veces hablamos de los imponderables de la producción agropecuaria, ya que por ser una “fábrica a cielo abierto” tiene una cuota grande de incertidumbre, pero nos olvidamos que el éxito- y también el fracaso- depende en gran medida de quienes trabajan día a día en el negocio.

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No es lo mismo trabajar con una persona que cumpla religiosamente sus tareas que con
otra, tal vez, “más despistada”. Esto lo sabe cada productor. Para nivelar expectativas dentro del equipo y que “los jefes sean mejores jefes”, la herramienta clave es poner objetivos personales para gestionar un equipo de trabajo de forma eficiente. 

De esta forma se pretende que todos en un equipo de trabajo tengan claridad sobre cuál es su responsabilidad y cuáles son sus entregables. Por ejemplo: el objetivo de un ingeniero agrónomo podría ser “recorrer semanalmente el cultivo”, y el entregable sería realizar el  “informe semanal de cada lote”.

En este punto, es prioritario el rol del “buen jefe”, aquel que analiza los entregables, hace una devolución a partir de este documento y analiza en conjunto cuál es la mejor decisión a tomar.

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¿Cómo armar un plan de objetivos personales?

Para desarrollar un plan de objetivos personales, se tiene que definir previamente
los perfiles y los cargos de todos los integrantes del equipo. También es importante tener un organigrama.

Estos puntos servirán básicamente para saber qué rol cumple cada uno de los integrantes de la empresa y cuál es su función general en el equipo.

A la hora de formular los objetivos personales se deben contemplar cinco características:

1. Deben ser específicos.
2. Tienen que ser medibles.
3. Deben ser alcanzables (realistas)
4. Tiene que ser relevantes para la empresa.
5. Deben tener una temporalidad determinada.
Es recomendable que una persona tenga no más de 5 objetivos personales.

Una vez definido, será relevante hacer cada 6 meses una devolución al equipo de trabajo y calificar si los objetivos se cumplieron o no. A partir de esta evaluación, lo ideal es trabajar las oportunidades de mejora continua dentro de la empresa.