“Hace seis años, cuando la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) encaró el tema de las buenas prácticas agrícolas, lo que unía no era tanto el amor sino el espanto, ante la enorme brecha entre consumidores y productores. En lugar de amedrentarnos, se hizo un gran trabajo, y en este panel veremos lo que puede hacerse cuando se juntan instituciones y gobiernos en esta epopeya de producir alimentos en la Argentina”, dijo Héctor Huergo, moderador de la mesa ¿Cómo están las Buenas Prácticas Agropecuarias en la Argentina?, en la jornada de presentación del Congreso Maizar 4.0, que tendrá lugar el próximo 30 de junio. “En un país que está en el extremo del planeta, estamos creando nuevas formas de hacer agricultura y ganadería, fundando una Argentina verde, diciendo ‘vengan a vernos’”.

A modo de introducción, Juan Brihet, Coordinador de la Red BPA y de este panel formado por doce participantes, recordó que la Red BPA arrancó como agrícola y hoy es agropecuaria. “Logramos consensuar una visión y una misión que refleja el verdadero espíritu del trabajo en red. Lo que hacemos es coordinar y potenciar acciones; siempre surge algo superador y se ponen estos temas en agenda. Lo importante es la estructura, una mesa plenaria en la que todos los meses participan todos los miembros. Hay mucho trabajo público-privado y se sigue fortaleciendo a nivel nacional y provincial”.

La primera comisión nacional que se formó en la Red BPA fue la de Cultivos Extensivos, en 2015, hoy coordinada por Fernanda Feiguin, de CREA. Tiene por objetivo consensuar y desarrollar herramientas e indicadores de BPA para facilitar su adopción y permitir la mejora continua. “Las BPA no son hechos aislados, sino de implementación integral, y no son una tarea con principio y fin sino un proceso dinámico, permanente”, dijo la especialista.

Así, se logró consensuar un criterio de mínima para producción sostenible, sobre tres pilares: los recursos naturales (suelo y agua), las personas (tanto el personal como la comunidad) y la gestión (integral, ambiental y de calidad). Y sobre esto se crearon herramientas de autoevaluación. “Retomando el lema del Congreso Maizar acerca de si estamos preparados, creo que sí lo estamos y podemos avanzar en mejoras continuas”, terminó Feiguin.

Por su parte, la comisión nacional de Ganadería, coordinada por Carlos Pacífico del Centro de Consignatarios, recordó que la Red tiene 90 instituciones: “Fue muy arduo ponernos de acuerdo en de qué estábamos hablando”. Para el especialista, no se trata de un tema sólo para productores, sino para el conjunto de los actores: transportistas, comercializadores, industria, consumidores, sector público. Y enfatizó que la sostenibilidad apunta tanto a lo social y ambiental como a lo económico: “En nuestro caso, el concepto está vinculado a la productividad y al bienestar animal. Y estamos hablando de rentabilidad, porque un animal con bajo estrés hace a la economía del establecimiento, lo mismo que un trabajador capacitado”.

El trabajo que desarrollan abarca desde la generación de consensos y de confianza, hasta la escritura de guías (de buenas prácticas de ganado vacuno y carne, de feedlots, de comercialización y transporte de vacunos) que establecen “los qué, pero no los cómo, para que sean aplicables a todo el país”, pasando por temas como la reglamentación de la ley de purines de feedlots.

A nivel local, María José Nagali, de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca y de la mesa regional Buenos Aires Sur de la Red BPA, dijo que está conformada por más de 20 entidades privadas, públicas e instituciones de investigación. Sus principales proyectos 2019/20 son la realización de un diagnóstico de BPA regional en cultivos intensivos para detectar los puntos débiles; un trabajo para gestionar envases de agroquímicos, capacitaciones para profesionales sobre cómo cuidarse del Covid-19 y charlas abiertas, y la gestión del primer centro de acopio transitorio de estos envases en la región, junto con Campo Limpio. “El nuevo desafío es trabajar con el cluster del puerto de Bahía Blanca para promover la economía de la región, premiando a las empresas y productores que apliquen las BPA”.

Sobre el trabajo en la provincia de Córdoba expusieron Francisco Iguerabide, director de Desarrollo Agropecuario Sostenible del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la provincia, y María Pía Carnero, responsable de Relaciones Institucionales de la Bolsa de Cereales mediterránea. Iguerabide contó que arrancaron en 2016, en medio de las inundaciones, pero apuntando a un cambio cultural. “En 2019 propusimos un proyecto de ley sobre promoción de las BPA en Córdoba, y hoy es ley, alineando nuestra lógica con los objetivos que suscribió la Argentina en la Cumbre del Desarrollo Sostenible de 2015”.

La estrategia, dijo, tiene tres ejes: reconocer a todos los productores de todas las producciones que se presenten y acrediten BPA de manera voluntaria con un carnet, pues “es importante estar orgulloso de lo que uno hace, y tener un reconocimiento económico”; reforzar la comunicación interna y la capacitación, porque “estar convencidos de lo que somos y hacemos comunica mucho”; y seguir participando y compartir con todas las provincias, porque “sin mayor escala, difícilmente sea sostenible”. Para este año, dijo, el desafío es poner los temas en agenda, “porque lo que no está en agenda no se trata”; generar un programa de responsabilidad social, que requiere doce prácticas para acreditarlo, y “abrir la tranquera, mostrar lo que se hace a la sociedad”.

Carnero recordó que, en 2016, el sector agropecuario no tenía indicadores exclusivos. Así crearon IndicAgro, una herramienta de gestión, de autoevaluación, orientadora de planeamiento, que también sirve para comunicar lo que se hace, “un significativo aporte al desarrollo de una nueva conciencia productiva”. Hasta 2019, dijo, se habían finalizado 1.948 autodiagnósticos, de los que 450 correspondían a empresas que realizaron más de uno. “Esto muestra la mejora continua y la reincidencia”, comentó.

En relación con Santa Fe, Francisco D’Ambrosio, de la Bolsa de Comercio de Rosario, detalló las comisiones en que se organiza el Nodo de la Red en la Provincia: Comunicación e Imagen, Contacto con Tomadores de Decisiones, Transición de Autoridades Provinciales, el Observatorio Santafesino de Suelos y la Mesa Hortícola Provincial. “Cuando existen estos espacios es más fácil, en las transiciones de gobierno, dar ayuda y herramientas”.

Jorge Torelli, secretario de Agroalimentos de la provincia, indicó que “la idea del fortalecimiento institucional no es una declamación, sino algo que queremos sea una política de Estado”, y que buscan tomar lo bueno de la Red en Córdoba y Buenos Aires, y adaptarlo a Santa Fe. Entre otros temas relevantes, mencionó que apoyan al Observatorio Santafesino de Suelos, y exploran si puede ser un buen insumo para calificación de riesgo de las aseguradoras.

Entre otros objetivos, Torelli dijo que pretende hacer disponible la información para los productores, unificar las plataformas provinciales para que puedan potenciar el uso de sus territorios, asesorarlos sobre las ordenanzas municipales para que tomen sus decisiones. Además, dijo que están trabajando con una certificación de campos libres de deforestación, “queremos cuidar los bosques nativos del norte”. Además, están apoyando la implementación de las BPA para el sector frutihortícola y el de legumbres, entre otras iniciativas.

El final fue para la Mesa BPA de Entre Ríos, que está cumpliendo un año de existencia. Pablo Guelperín, de Aapresid y FCA-UNER, contó que, habían comenzado a trabajar con docentes hace 10 años, tras la Resolución 125. Hace un año algunos cortocircuitos los llevaron a sumar instituciones y hoy son casi 30 en la Mesa provincial. Entre otras acciones, se reunieron con decisores políticos para resolver conflictos y situaciones de crisis con algunos productores, y con más de 20 municipios para ver cómo generar protocolos de BPA en ejidos urbanos.

Pedro Barbagelata, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER, dijo que la mayor parte del área está cubierta por sistemas de producción extensivos, aunque también hay intensivos, forestación, citricultura y producción arrocera. En la provincia, la degradación hídrica es una preocupación, pero hay prácticas que permiten mejorar, al igual que con el balance negativo de carbono, “y en esto, el maíz y el sorgo son de gran importancia”.

Finalmente, Carlos Toledo, secretario de Agricultura de Entre Ríos, contó que están “poniendo a consideración una nueva ley de fitosanitarios”, con una fiscalización rigurosa; que “todas las aplicaciones estén respaldadas por una receta agronómica, con control de recetas emitidas, y que todas las empresas se incluyan en el sistema”.

Respecto del decreto que restringe las aplicaciones de fitosanitarios alrededor de las escuelas rurales, Toledo señaló que están trabajando en unidades centinelas, con sensores remotos que miden el tiempo real de las aplicaciones para proteger las áreas sensibles, y propiciando la forestación para poner un límite físico. Además, dijo, están poniendo a consideración un programa para el productor agropecuario sustentable entrerriano, para que tenga su actividad reconocida por la sociedad, protocolizando lo que hace sustentable, desarrollando indicadores para medir aspectos ambientales y sociales, y que tenga reconocimiento en beneficios impositivos o que la cadena comercial lo distinga.

El acceso al Congreso Maizar 4.0 es libre y gratuito, con inscripción previa en  www.congresomaizar.org.ar