El presidente Alberto Fernández declaró el «Estado de Emergencia Hídrica» por 180 días en la región de la cuenca del río Paraná, que afecta a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, ante la histórica bajante que se registra en la región.

La declaración de la «Emergencia Hídrica» fue mediante un decreto que se publicó en el Boletín Oficial firmada por Santiago Cafiero, en su carácter de presidente del Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil. La misma delimita las áreas afectadas por la emergencia. A su vez, el decreto instruye a diferentes áreas del Gobierno a adoptar medidas para «mitigar las consecuencias de la grave situación que genera la bajante».

Los ministerios de Desarrollo Productivo y de Trabajo establecerán acciones adecuadas para la preservación de la actividad productiva y puestos de trabajo; Obras Públicas dispondrá y monitoreará la realización de obras de infraestructura; Seguridad, a través del Sistema Nacional de Alerta Temprana y Monitoreo de Emergencias (SINAME), planificará las medidas de apoyo y toma de decisiones, y por intermedio del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR), asistirá las poblaciones de las riberas.

Histórica bajante del Río Paraná.

La AFIP actuará respecto de los contribuyentes cuyo establecimiento productivo se encuentre afectado por la emergencia, siendo este su principal actividad. El Ministerio de Transporte, en el marco de sus competencias, deberá posibilitar la navegación y los accesos a los puertos mientras dure la emergencia.

Además, la falta de precipitaciones en las cuencas brasileñas del río Paraná y del río Iguazú y la sequía son factores determinantes y la bajante actual es la más importante en el país en los últimos 77 años.

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Antes de la declaración de Emergencia Hídrica

Sergio Federovisky, secretario de Control y Monitoreo Ambiental había dado detalles sobre los factores ambientales que dan lugar a la situación vigente del Río Paraná.

«Lo que está pasando es típicamente un problema ambiental. Es un problema multicausal donde intervienen varios elementos que confluyen». En la misma dirección, advirtió que la intensa sequía del Paraná «es un evento extremo que tiene origen en el cambio climático y es acentuado por la desforestación en la cuenca y la reducción de los humedales».

Federovisky advirtió que lo que ocurre con la bajante del Paraná «es muy posible que se repita más asiduamente debido al escenario que plantea el calentamiento global«.