Empezó la segunda etapa de la cuarentena obligatoria dictada por el Presidente Alberto Fernández. Pero como en un Juego de la Oca de la infancia, avanzamos 10 casilleros y retrocedemos casi al inicio. Así lo grafica el analista político Sebastián Dumont en su columna semanal en Palabra de Campo -por Radio 10.

“Lo que pasó el viernes nos muestra eso. Una mala acción, una mala manera de coordinar algo que para muchos era previsible: que la gente se iba a agolpar en las puertas de los bancos, sobre todo el gran grupo de riesgo, los adultos mayores”, explica.

Todo esto, claro, impulsado por una necesidad imperiosa de ciertos sectores de la economía -dentro de los que están los jubilados- que tienen que hacerse de dinero para sobrepasar este momento complicado, asegura.

“Aquí hubo responsables, pero hablando con especialistas muchos coinciden en que se encendió la mecha de una posible bomba sanitaria de la que veremos las consecuencias recién en catorce días”, sostiene Dumont.

En esa línea, destaca el antecedente del viernes anterior, cuando sólo se habían abierto los cajeros automáticos y también se habían hecho filas enormes de gente. “¿Por qué pudieron suponer que no iba a pasar exactamente lo mismo si había ahora más gente por cobrar y los bancos directamente iban a abrir las puertas?”, se pregunta.

No hay un solo responsable pero sí hay muchos funcionarios que han demostrado no estar a la altura de las circunstancias, porque el Presidente tomó decisiones difíciles desde el principio pero muchos de sus funcionarios no han sabido, evidentemente, interpretar lo que sucede y no han podido adelantarse a hechos que estaban sobre la mesa y eran notorios”, agrega.

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