El fenómeno de El Niño dejó de ser una posibilidad para convertirse en una realidad. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones del océano Pacífico ya corresponden a una fase cálida del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y proyecta una probabilidad cercana al 100% de que el evento continúe durante el próximo trimestre.
Según el informe oficial, el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial continúa fortaleciéndose, acompañado por el debilitamiento de los vientos alisios y otros indicadores atmosféricos típicos de un evento El Niño.
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Si bien el impacto final dependerá de la intensidad que alcance el fenómeno, históricamente El Niño suele favorecer lluvias superiores a lo normal en gran parte de la región pampeana, el Litoral y el centro-este del país, mientras que otras zonas pueden registrar comportamientos diferentes. Por ese motivo, el SMN insiste en que los pronósticos estacionales deben interpretarse como tendencias y no como eventos puntuales.
Para el sector agropecuario, una mayor disponibilidad de agua puede representar una oportunidad para mejorar los rindes de cultivos como maíz y soja, aunque también aumenta el riesgo de excesos hídricos, inundaciones, dificultades para la siembra y complicaciones logísticas en las zonas más vulnerables.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que El Niño continuará fortaleciéndose desde agosto, con efectos sobre las temperaturas globales y alteraciones en los patrones de lluvias en distintas regiones del planeta.
Este fenómeno climático suele provocar una combinación de eventos extremos: lluvias intensas e inundaciones en algunas regiones y sequías severas en otras, afectando la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria a nivel mundial.

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