Crece la preocupación entre los productores del Alto Valle sobre el estado de las Rutas Nacionales 22 y 151, corredores centrales por los que transita toda la producción frutícola de Río Negro y Neuquén. En ese sentido, Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, alertó sobre el impacto directo que esto genera en la cosecha, los costos logísticos y la seguridad vial.
En diálogo con Rivadavia Agro, de Radio Rivadavia, Hernández explicó que las Rutas Nacionales son vías fundamentales tanto para el traslado entre fincas, galpones de empaque y frigoríficos, como para la salida de la fruta hacia los centros de consumo masivo, el puerto para su exportación y el tránsito comercial con Chile. “Lamentablemente se han deteriorado de tal manera que hoy nos encontramos con banquinas que tienen alrededor de 10, 15, 20 cm de profundidad”, advirtió.
El dirigente detalló también que, al deterioro ya existente, se le sumaron las constantes lluvias que generaron "cráteres" en la cinta asfáltica y la saturación de la calzada debido al intenso flujo de camiones de gran porte que trasladan insumos pesados para la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta. “Al estar la ruta tan saturada y rota, se termina teniendo pérdida de tiempo y eso hace que los fletes se encarezcan, porque el transportista tiene que hacer uno o dos fletes al día y ya no le conviene”, apuntó
En ese contexto, los productores solicitan una intervención estatal urgente antes del inicio de la próxima cosecha, que comienza en noviembre con las variedades de fruta de carozo y cerezas, y se agraven las pérdidas económicas y humanas en la región. “Necesitamos que las rutas se arreglen antes de la cosecha, porque si no va a generar una mayor pérdida económica”, concluyó.
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