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"Trampas invisibles": la odisea de una productora para salvar a 130 novillos en plena inundación

Las lluvias anegaron campos y caminos en el centro de Buenos Aires, poniendo en jaque la producción ganadera. Sin otra opción, Marina Ventura y su equipo cabalgaron durante 20 kilómetros para salvar la hacienda y cumplir con el frigorífico.

Marina Ventura (30), oriunda de Saladillo, lleva siete años dedicándose al agro y actualmente está a cargo del feedlot La Magdalena. Su amor por el campo es innato, ya que durante su infancia se crio en la chacra de su abuelo. Con el paso de los años, estudió en un centro de formación rural femenino, luego cursó la carrera de Administración Agropecuaria y realizó diversos cursos como inseminación en bovinos, perito clasificador de granos y ayudante de veterinaria, entre otros.

Las recientes inundaciones complicaron severamente su trabajo. “Las lluvias no solo afectaron nuestra zona, sino que también el agua llegó desde Daireaux y Bolívar. La situación se agravó porque el anegamiento de los caminos impide el ingreso de jaulas al establecimiento para cargar la hacienda como se hace habitualmente”, explica Marina. Además, la producción ganadera se vio afectada debido a la reducción de la superficie de pastura disponible, fundamental para el ganado. "No se puede mantener tantas vacas en una hectárea. En este momento estaba el destete, y eso complicó mucho más la situación".

La cuenca del Vallimanca atraviesa varios partidos, y su desborde afecta a zonas de Bolívar, Daireaux, Olavarría, Laprida y General La Madrid. Con casi 2 millones de hectáreas bajo el agua, la ganadería y la agricultura enfrentan pérdidas, mientras los productores buscan soluciones para sostener su trabajo.

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130 novillos, 20 kilómetros y una prueba de coraje

Con el agua cubriendo los caminos y la hacienda en peligro, Marina y su equipo no tuvieron otra opción: arrear 130 novillos a caballo durante 20 kilómetros. No había posibilidad para equivocaciones, pero tampoco alternativa. "Cuando la hacienda ya estaba comprometida y debíamos cumplir con el frigorífico, dije: 'Bueno, muchachos, hay que hacer tripa y corazón y encarar la calle'. Salimos tropeando desde nuestro feedlot hasta el campo de un vecino que nos prestó su manga y cargador. Hicimos 20 kilómetros a caballo y logramos sacar la hacienda y cumplir”, relata Marina en dialogo con Agrolink.

El desafío no fue solo logístico, el peor de todos fue el agua, ya que oculta trampas invisibles: pozos, barro profundo y tramos socavados que podían hacer que un caballo se hunda o que los animales se dispersen. Cada paso requería concentración y coordinación absoluta. "No se ve qué hay debajo en los caminos, y con la tropa en movimiento no hay margen para errores”, explica.

A pesar de la dificultad, la motivación nunca flaqueó. “Mantener la moral en estas situaciones va de la mano con el orgullo que tiene la gente de campo. Y cuando uno da su palabra en un negocio, es como si fuera un documento: hay que cumplirlo. Obviamente, sin arriesgar la vida de nadie, pero aunque la tarea sea complicada, hay que ir para adelante. Esa fue nuestra motivación”, sostiene Marina.

Después de horas de esfuerzo, lograron llegar. "Había que hacerle frente y confiar. Por suerte, todo salió bien", cuenta la joven trabajadora rual, aún con la adrenalina del momento en la voz.

Ante el pronóstico de crecidas, Marina y su equipo tomaron medidas preventivas. “Nos habían avisado que nos íbamos a inundar y nos abastecimos con anticipación de los insumos necesarios para el feedlot, y creemos que alcanzaremos hasta que al menos una de las entradas pueda habilitarse”, señala.

También sabe que las complicaciones aún no terminaron. “Vamos a estar en esta situación por 20 días o un mes. El agua baja lentamente, de 2 a 5 centímetros por día. Es probable que tengamos que volver a sacar otra tropa a caballo”, anticipa.

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El rol del Estado, la necesidad de obras y el pedido a la política

Ante esta situación, espera respuestas concretas de las autoridades. “Esperemos que Hidráulica de la provincia se comprometa con las obras que prometieron y no se hicieron. Es lamentable lo que está pasando. En Bahía Blanca, por ejemplo, hay obras que no se realizaron y hoy estamos lamentando muchas pérdidas, no solo económicas sino también de vidas”, expresó.

Uno de los puntos más críticos es la falta de asistencia. “Desde el municipio, nadie se acercó. Tal vez lo hicieron con otros vecinos y yo no me enteré, pero creo que no. Hasta el momento, no hemos recibido ningún tipo de ayuda” manifestó la joven.

Por otro lado, y no menos importante, también apunto contra la política actual y como afecta en lo económico “Están tratando de revertir ciertas situaciones bajando algunas retenciones y demás, pero debemos tener menos impuestos en el que el sector que mas genera divisas en el país, yo creo que hay que empezar a sacarle un poquito la pata de la cabeza a los productores para que puedan trabajar y que sea más fácil exportar”

Pero a pesar de las dificultades, Marina y su equipo demostraron que el compromiso y el estar movilizados por la pasión por el agro pueden más que cualquier obstáculo. “Cuando hay que salir adelante, no hay excusas. Se pone el corazón y se avanza.”