La investigación científica aplicada al sector agropecuario sumó un logro de trascendencia internacional. En un trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Chacra Experimental Integrada Barrow y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), se obtuvieron las primeras líneas a nivel mundial de triticale con resistencia genéticamente heredable a herbicidas de la familia de las imidazolinonas.
El triticale, un cultivo forrajero y de cobertura creado en el siglo XIX mediante la cruza convencional de trigo y centeno, combina la rusticidad de este último con la calidad del trigo. Aunque en la Argentina su adopción es menor en comparación con otras gramíneas como la avena o la cebada, la nueva innovación posiciona a este cereal como una herramienta estratégica para resolver problemas frecuentes en las rotaciones agrícolas.
En diálogo con Agroleaks, de Neura Media, los investigadores a cargo del proyecto Francisco Di Pane y Marcos Yanniccari detallaron el proceso de creación, iniciado en 2019, y explicaron el valor que esta tecnología aportará al esquema productivo nacional.
Según los investigadores, el aporte técnico del nuevo material radica en su capacidad para resistir los residuos que ciertos agroquímicos heredada del trigo y la cebada. En ese sentido, Yanniccari detalló cómo las imidazolinonas, dejan en el suelo, un fenómeno conocido como carryover que suele perjudicar a los cultivos posteriores.
“Las imidazolinonas en general son un grupo de herbicidas muy importante que se usan mucho en girasol y permanecen en el suelo durante varios meses. Esa permanencia en el suelo, esa acción residual, es beneficiosa porque permite controlar muchos flujos de maleza, pero cuando sigue estando persistente puede afectar al cultivo que sigue en la rotación. Entonces este triticale con esta resistencia, permitiría la siembra después de un girasol u otro cultivo con resistencia a imidazolinona de una forma relativamente segura, es decir, sin daño en el cultivo, generando la posibilidad de utilizar un cultivo de cobertura seguro ante estos riesgos de carryover”.
Por su parte, Di Pane destacó la metodología empleada para trasladar la resistencia desde el trigo al triticale.
"Incorporamos mutaciones en trigo que generaban resistencia a imidazolinonas y luego introdujimos esa característica en triticale mediante cruzamientos convencionales. Hicimos cruzamientos en el 2019, 2020. Hicimos selección a través de aplicación de herbicidas en un proceso bastante lento, que es lograr líneas. Algunas se morían, otras no, hasta que logramos líneas bastante promisorias con muy buenas características”, graficó el investigador.
Respecto al rol de la investigación pública y los plazos de llegada al producto, los especialistas remarcaron que el triticale cuenta con escasa inversión de mejoramiento privado a nivel global debido a su volumen de mercado, por lo que el rol de las instituciones públicas resulta determinante para aportar innovación en este tipo de nichos.
En cuanto a los tiempos para que los agricultores puedan disponer de la semilla en el mercado, Di Pane precisó que se transita la etapa final de un proceso de fitomejoramiento que demanda habitualmente cerca de una década y aseguró que “la idea es que en el año 2028-2029 ya esté disponible y como una alternativa más para esas secuencias de cultivos problemáticos”.
Mirá la explicación completa de Francisco Di Pane y Marcos Yanniccari en Agroleaks acá:
