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Insectos benéficos: ayudan en el manejo sustentable de alimentos producidos en las huertas

Desde el ProHuerta, un programa del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, destacan el rol del control biológico para un manejo sustentable de las huertas. Cómo identificar estos insectos y aprovecharlos al máximo en favor de nuestros cultivos.

En un contexto de mayor demanda de alimentos sanos e inocuos, la autoproducción resurge como una alternativa viable. Desde el ProHuerta, un programa del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, destacan el rol de los insectos benéficos para un manejo sustentable de los alimentos producidos en las huertas. Cómo identificarlos y cuáles son sus aportes.

“Reconocer e identificar los insectos que aparecen en nuestra huerta nos permite aprovecharlos al máximo en favor de nuestros cultivos”, destacan desde el programa y no dudan en diferenciar aquellos que ayudan a controlar la población de aquellos de otros que se alimentan de las plantas de la huerta.

En este sentido, aseguran que la vida en nuestro planeta está organizada en sistemas perfectamente definidos y autosuficientes, en los que fluyen la energía y la materia. Llamamos ecosistemas a estos sistemas biológicos en los cuales existe una perfecta relación de los vegetales y animales entre sí y con su medio, en un ambiente de continuo cambio y evolución en el tiempo y espacio.

Para promover el equilibrio de los ecosistemas, que son las huertas, desde el ProHuerta insisten en la necesidad de la aplicación de algunos principios ecológicos; prescindiendo del empleo de pesticidas, combinando plantas y alimentando a las plantas para que estén fortalecidas frente a la presencia de algún patógeno.

Entre las estrategias preventivas que ayudan a minimizar la población de bichos que podrán atacar nuestras plantas se destacan la confusión que genera el mosaico de variedades vegetales y la diversidad de aromas. Esto confunde a los insectos y dificultan la invasión.

Además, es importante la asociación de algunos vegetales sirve para evitar el ataque de ciertos insectos e incrementar la posibilidad de albergue de otros benéficos. Como así también, el dinamismo de los ciclos de las hortalizas, como las siembras escalonadas, como los cortos períodos hasta la cosecha, también es una ventaja ya que las plagas tienen escaso tiempo para ocasionar daños en las plantas.

Para saber el tipo y grado de impacto de una plaga, es necesario monitorearla. Esta práctica tiene un doble motivo: por un lado, para identificar la plaga y determinar su ‘importancia poblacional’ -como indicador del problema-; por otro lado, como estrategia de control mediante la utilización de trampas.

Existen distintos tipos de trampas. Algunas más sofisticadas que otras, pero todas cumplen con dos elementos importantes: un cebo o atractivo, por el cual el insecto es atraído, y un dispositivo que lo captura.

Las vaquitas de San Antonio son una familia muy diversa y conocida de insectos coleópteros que, por sus características morfológicas, resultan vistosas, simpáticas y amigables.

La identificación de insectos benéficos permitirá obtener un control biológico en la huerta. ¿Cuáles son los más comunes?

Vaquitas, aquellas de colores vistosos (rojo, negro, blanco y amarillo). Tanto los adultos como los jóvenes desde que nacen son excelentes depredadores de pulgones y larvas de gusanos cortadores en sus primeros estadios. También comen ácaros y trips.

Crisópidos. Insectos pequeños, voladores, de colores suaves -desde verde claro al verde amarillento-. Sus larvas comen pulgones, arañuelas y trips.

Sírfidos. Moscas muy atractivas por los colores de su abdomen (amarillo y negro) con aspecto, similar al de una abeja. La hembra adulta localiza colonias de pulgones y coloca allí sus huevos.

Tata Dios. Insectos grandes de color verde claro. Tanto los adultos como las crías comen diferentes plagas.

Podemos construir estructuras contiguas a la huerta para albergar insectos benéficos durante todo el año. Los bichos utilizan el “hotel” como refugio, principalmente en las épocas desfavorables o de reposo de los insectos.

Puede construirse con distintos materiales. Por ejemplo, con madera, a la cual se le van agregando diferentes estructuras vegetales: piñas, cortezas, ladrillos huecos, paja, frutos secos, partes vegetales frescas, para dar la bienvenida a los amigos de la huerta.