Agricultura

Conservación de cultivos ancestrales, tarea fundamental para la provisión de alimentos

Los bancos de germoplasma del INTA se ocupan de la conservación de cultivos ancestrales, que son el resultado del proceso de selección y mejoramiento realizados por los agricultores durante cientos de años.

Las variedades o poblaciones locales cumplen un rol esencial en la provisión de alimentos, permiten que las especies y los ecosistemas evolucionen y se adapten al ambiente cambiante, aportan variabilidad para incorporar en los programas de mejoramiento genético de los cultivos y proporcionan valores sociales, culturales, estéticos y recreativos, por eso la conservación de cultivos ancestrales es fundamental.

conservación de cultivos ancestrales

El INTA trabaja en la conservación de cultivos ancestrales.

Los bancos de germoplasma que pertenecen a la Red de Recursos Genéticos del INTA, conservan cultivos ancestrales como poroto, papa y maíz. Investigadores trabajan en la preservación de materiales locales ex situ e in situ, resaltando las propiedades de otras variedades, sus usos y el conocimiento tradicional que tienen asociados.

Desde hace más de 50 años, en el INTA Balcarce –Buenos Aires– existe como sustento al programa de mejoramiento de papa, el Banco Activo de Germoplasma, que tiene más de 1600 registros de papas andinas y silvestres.

“Conservamos porque creemos que hay un gran problema en la pérdida de biodiversidad y porque creemos que es necesaria una restitución de esos materiales a su hábitat”, expresó Ariana Digilio, investigadora del Banco Activo de Germoplasma del INTA Balcarce.

Existe una tendencia de los agricultores a incorporar distintas especies para diversificar la producción. En este aspecto, Digilio puso el foco en el rol social que cumple el banco, debido a que permite guardar materiales en las fincas de la zona.

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Los bancos de germoplasma que pertenecen a la Red de Recursos Genéticos del INTA, conservan cultivos ancestrales como poroto, papa y maíz.

“Mediante la articulación interinstitucional se busca conservar la biodiversidad”, agregó Raquel Defacio, investigadora especializada en variedades locales de maíz del INTA Pergamino –Buenos Aires–.

Por último, Mariana Ferreyra –investigadora del Banco activo de Germoplasma del Noroeste Argentino– destacó el rol en la difusión de conocimiento, como en el caso del poroto: “Es un caso especial, ya que se ha perdido el hábito de su consumo a través de los años, actividad en la que se está trabajando con materiales de comunicación y capacitación de las ventajas de este cultivo y su incorporación a la alimentación”.

Fuente: INTA Informa

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