Pocha y Guillermina, dos elefantas mendocinas, por fin vivirán en manada en un santuario natural

Pocha y Guillermina, las elefantas mendocinas, fueron trasladas a un santuario natural en Brasil. Allí se reunirán con otras cuatro elefantas de su especie, entre ellas Mara, trasladada en 2020 desde el Ecoparque porteño.

pocha y guillermina

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) trabajó en la cuarentena sanitaria de las elefantas Pocha y Guillermina, en el Ecoparque de la Ciudad de Mendoza, previo a su traslado al Santuario de Elefantes ubicado en el Estado de Mato Grosso, Brasil y emitió el Certificado Veterinario Internacional (CVI) para su exportación.

El CVI es una documentación oficial necesaria para el traslado de animales fuera del país que avala las tareas sanitarias, pruebas diagnósticas, desparasitaciones y otras exigidas por el servicio veterinario de Brasil.

Pocha y Guillermina, madre e hija, son elefantas asiáticas de 55 y 22 años, respectivamente. Pocha arribó en 1968 desde Alemania, cuando apenas era una bebé. En el Ecoparque, treinta años después, en 1998, parió a Guillermina. Las elefantas son matriarcales y mantienen la relación de madre e hija para toda la vida. Al igual que los humanos reconocen el vínculo con hermanas, tías, abuelas o madres para siempre.

Ahora, ambas están en viaje hacia un sitio donde se reunirán con otras cuatro elefantas de su especie, entre ellas Mara, trasladada en 2020 desde el Ecoparque porteño, también con certificación veterinaria del Senasa. Allí pasarán el resto de sus días en libertad, disfrutando de la selva y en compañía de otras elefantas, que es lo más importante: vivirán en manada.

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Pruebas

En la cuarentena previa a la exportación, a requerimiento de las autoridades de Brasil , a las dos elefantas se le realizaron diferentes pruebas diagnósticas convenidas con el Senasa y certificadas por éste, entre ellas, constatar que estén libres de tuberculosis, fiebre aftosa y leptospirosis.

“Las pruebas las efectuaron profesionales veterinarios del Ecoparque bajo la supervisión del Senasa con el fin de garantizar que las elefantas cumplan las exigencias sanitarias brasileras para su exportación”, señaló Sebastián Diez, agente del Centro Regional Cuyo del Senasa quien supervisó la tarea.

Asimismo, el Senasa asesoró al Ecoparque sobre las condiciones de bioseguridad de las instalaciones en donde las elefantas realizaron la cuarentena, por ejemplo: la instalación de un pediluvio o baño de pies en la zona de aislamiento por el que debían pasar los cuidadores de Pocha y Guillermina al ingresar a la misma, además de utilizar botas, guantes y barbijos para evitar la posibilidad de alguna contaminación.

Una vez finalizado el aislamiento, el Senasa firmó y otorgó el CVI con el cual ambas elefantas están siendo trasladadas hacia Brasil, cuya frontera cruzaron hoy por Puerto Iguazú, provincia de Misiones.

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El traslado

Las elefantas partieron de Mendoza el sábado 7 de mayo y viajan, cada una, en una caja especial que pesa alrededor de 5 toneladas y miden 5 metros de largo, 2 metros de ancho y 3,20 metros de altura, que les brinda un traslado cómodo y seguro en la travesía de los 3224 kilómetros que separan a la Ciudad de Mendoza y el municipio de Chapada dos Guimarâes, cercano al santuario.

Ambas cajas – que cuentan con una cámara para monitorear a cada elefanta y evaluar su estado de manera constante- se ubicaron en el lugar de la cuarentena y se trabajó con ambos animales en un proceso de acostumbramiento, supervisado por sus cuidadores para evitarles inconvenientes.

Se estima que el recorrido por tierra demorará unos 6 días con paradas periódicas preestablecidas para controlar el estado de las elefantas, y otras adicionales según se detecte necesidad a través de las cámaras. La caravana cuenta con el acompañamiento de los cuidadores, veterinarios y demás personal especializado.

Durante todo el trayecto las elefantas son aprovisionadas de agua y alimentos (alfalfa seca, variedad de frutas y verduras y alimento balanceado) en cantidades necesarias.

Lo que será el nuevo hogar de Pocha y Guillermina es un ambiente grande y selvático, adaptado con la infraestructura necesaria para mejorar y garantizar la calidad de vida de los elefantes, donde podrán estar en libertad, junto a congéneres de su especie como la propia Mara para desenvolverse socialmente ya que para ellas es muy importante y atendidas por un equipo humano y profesional altamente calificado.