Clima

¿ Se va El Niño de los últimos dos años y con el frío llegará La Niña ?

Durante el otoño y el invierno 2016, el Océano Pacífico se enfrió considerablemente.  La mayoría de los centros de pronóstico coinciden en la posibilidad de que este proceso continúe a lo largo de los próximos meses, dando un escenario “Neutral Frío” que, de continuar el proceso, podría convertirse...

Durante el otoño y el invierno 2016, el Océano Pacífico se enfrió considerablemente.  La mayoría de los centros de pronóstico coinciden en la posibilidad de que este proceso continúe a lo largo de los próximos meses, dando un escenario “Neutral Frío” que, de continuar el proceso, podría convertirse en una “La Niña”, que alcanzaría su pleno desarrollo hacia el otoño de 2018.

No obstante, cabe recordar que, a igual fecha del año pasado, se anunció una tendencia similar, pero la misma no se concretó y la temporada 2016/2017 observó precipitaciones casi tan intensas como las observadas en el episodio de “El Niño” de 2015/2016.

Por lo tanto, será prudente continuar vigilando la evolución del clima hasta tanto pueda arribarse a un diagnóstico certero.

En cualquier caso, el progresivo enfriamiento del Océano Pacífico apunta a una gradual moderación de las precipitaciones, permitiendo la reducción de los anegamientos que afectan a extensas zonas.  No obstante, el notable calentamiento que aún exhibe el Océano Atlántico indica que, al menos la primavera continuará recibiendo precipitaciones significativas.

En el sur del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia, la mayor parte de la Región Pampeana y el Uruguay esta evolución provocará precipitaciones inferiores a lo normal, pero el calentamiento que exhibe el Océano Atlántico compensará en parte este efecto negativo, dando un escenario, algo perturbado, pero cercano a la media.  Las áreas afectadas por anegamientos (círculo blanco) experimentarán precipitaciones locales superiores a las que indica la perspectiva regional.  Por su parte, según es normal en el escenario de “La Niña, el área agrícola boliviana, el centro y el norte del Brasil, el Chaco Paraguayo, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, Cuyo y el extremo occidental de la Región Pampeana experimentarán precipitaciones superiores a lo normal.  Adicionalmente, la circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada.  Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, con riesgo de tormentas severas con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.  Por otro lado, tendrán lugar cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas primaverales en gran parte de La Argentina y el Uruguay, aunque sin llegar a Bolivia y el Paraguay.

Durante el verano, se acentuarán los rasgos señalados para la primavera.  En el sur del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia, la mayor parte de la Región Pampeana y el Uruguay esta evolución provocará precipitaciones inferiores a lo normal. Aunque, pero el calentamiento que exhibe el Océano Atlántico compensará en parte este efecto negativo, es probable que las precipitaciones se mantengan en valores algo inferiores al promedio.  Las áreas afectadas por anegamientos (círculo blanco) experimentarán precipitaciones locales superiores a las que indica la perspectiva regional.  Por su parte, según es normal en el escenario de “La Niña, el área agrícola boliviana, el centro y el norte del Brasil, el Chaco Paraguayo, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, Cuyo y el extremo occidental de la Región Pampeana experimentarán precipitaciones superiores a lo normal.  Adicionalmente, la circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, alternándose largos períodos cálidos con cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas primaverales en gran parte de La Argentina y el Uruguay, aunque sin llegar a Bolivia y el Paraguay.

 Por su parte, según es normal en el escenario de “La Niña, el área agrícola boliviana, el centro y el norte del Brasil, el Chaco Paraguayo, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, Cuyo y el extremo occidental de la Región Pampeana experimentarán precipitaciones superiores a lo normal.  La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, alternándose largos períodos cálidos con cortos pero marcados descensos térmicos, que darán oportunas pausas en la ola de calor.

Durante el otoño 2018, los rasgos impuestos por el enfriamiento del Océano Pacífico alcanzarán su plena expresión, aunque por el momento no es posible evaluar con precisión si se alcanzará un estado de “La Niña”, o el escenario se mantendrá en un “Neutral Frío”.  Aunque los indicadores disponibles señalan un posible enfriamiento del Océano Atlántico, tampoco es posible qué grado alcanzará.  No obstante, puede señalarse que la tendencia general del proceso apunta a un escenario tipo “La Niña” que, en mayor o menor medida, presentará los siguientes rasgos:  En el sur del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia, la mayor parte de la Región Pampeana y el Uruguay esta evolución provocará precipitaciones inferiores a lo normal. Sólo las zonas (círculo blanco) afectadas por anegamientos experimentarán valores superiores a los que indica la perspectiva regional.   Este proceso, reduciría los anegamientos de campos bajos, disminuyendo las pérdidas de superficie cultivada por anegamiento, moderando la presión de malezas, enfermedades y plagas, y favoreciendo considerablemente las tareas de cosecha.  Bolivia, el centro y el norte del Brasil, el Chaco Paraguayo, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, Cuyo y el extremo occidental de la Región Pampeana experimentarán precipitaciones superiores a lo normal.  Como consecuencia, esas áreas productivas sufrirían problemas por excesos hídricos, que favorecerán las malezas, plagas y enfermedades, pero comenzarían la campaña 2018/2019 con buenas reservas de humedad.  Adicionalmente, la circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, alternándose largos períodos cálidos con cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas otoñales en gran parte de La Argentina, el sur del Brasil y el Uruguay, llegando a Bolivia y el Paraguay.