Según datos oficiales, la caída de producción de terneros es menor a la esperada

Es según el informe -Lote de Noticias- del mercado ganadero Rosgan. En relación al año anterior, un 14 % menos de animales salieron de los lotes de cría.

Tras datos parciales respectivos a la segunda campaña de vacunación contra la aftosa de 2023 revelan que la caída en la producción de terneros fue menos pronunciada de lo esperado. Así lo informó Rosgan -el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio- en su último Lote de Noticias.

“Si bien las cifras parecieran ser mucho más moderadas, no evitarían una zafra de terneros y terneras inferior a la registrada en el último ciclo, cuando se superaron los 15,1 millones de cabezas”, indica el informe.

Además, revela que el cambio en el escenario climático, junto con un cambio en las expectativas del negocio ganadero, influirá de manera sustancial en los movimientos de hacienda y en la dinámica comercial de la presente campaña.

En relación al año anterior, manifiestan que la sequía llevó a los productores a adelantar los destetes y reducir la carga general de animales en los campos, este año, con una situación climática diferente y campos más forrajeros, muchos productores optarán por retener más hacienda para lograr una invernada más pesada.

Los datos de traslado de hacienda publicados por SENASA revelan que durante el primer mes del año salieron de los campos de cría un total de 512,538 terneros y terneras, lo que representa un 14% menos que en el mismo período del año anterior.

Además, se observa una menor cantidad de animales ingresando a los feedlots durante el mes de enero, lo que indica un cambio en la preferencia hacia las invernadas pastoriles en lugar de los corrales de engorde. Esta tendencia se ve reflejada en una recomposición de los sistemas pastoriles en relación con los corrales, con un aumento del 5% en la proporción de animales trasladados a campos de invernada.

Si bien esta transición hacia una mayor intensificación de las recrías e invernadas pastoriles es positiva para aumentar la producción de animales más pesados, podría generar desajustes transitorios en el flujo de oferta ganadera. Se espera que la menor disponibilidad de terneros en el mercado conduzca a un inicio de zafra más lento y a presiones en los precios a medida que tanto invernadores como feedloteros busquen reponer su stock.