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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) elaboró un proyecto emergente para determinar los impactos de la bajante en el Río Paraná sobre la producción y los efectos ambientales. Trabajando en conjunto con referentes y especialistas de la región.

Según el INTA, la crisis del Paraná no solo es grave por la pronunciada bajante, sino también por su prolongación en el tiempo; y su impacto no solo se observa sobre el cauce, sino que se propaga en lo profundo de los territorios aledaños al río. Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) indicaron que la bajante del Río Paraná «es la peor desde 1944, con la probabilidad de superar aquella emergencia histórica«.

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Mediante el Decreto 482/2021, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Gobierno declaró el estado de emergencia hídrica por los próximos 180 días en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, al verse afectadas por las regiones.

bajante río Paraná

«Analizando el pronóstico, en un contexto de bajante es importante lo que tiene que ver con alivios temporarios como son lluvias sobre el cauce medio en territorio argentino, o sobre el Iguazú que al estar muy poco regulada es de rápido aporte de caudal al Paraná, luego de pasar por las Cataratas», expresó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA.

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Además, según el especialista, lo que ocurre en el Paraná y en otros grandes ríos del planeta es un «indicador de la gran problemática que el cambio global y climático genera sobre el elemento agua». En ese sentido afirmó: «Es importante replantear, priorizar y focalizar en cada territorio y sistema de producción estrategias innovadoras para el uso y gestión eficiente del agua».

Inconvenientes de la bajante del Paraná para el agro

Desde el INTA Santa Fe, Alejandro Longo, director del Centro Regional del INTA, describió los impactos ambientales entre los que se puede destacar el incremento del riesgo de incendios de pastizales dadas las condiciones ambientales que favorecen su propagación, la afectación de la biodiversidad tanto de la flora como la fauna y la dinámica de los humedales abastecidos por el río.

A nivel productivo se reportaron problemas con el cupo de cargas portuarias ya que la producción de cultivos (soja, maíz, sorgo) y de carne de la provincia sale del puerto de Rosario. Además, la escasez de agua genera inconvenientes en la ganadería de isla. «La menor disponibilidad provoca inconvenientes para que los animales accedan a los cursos de agua para beber», aseveró Longo.

También se puede mencionar la ganadería de islas, bajos y de áreas de ribera afectadas por la baja disponibilidad y calidad del forraje, así como por la falta de agua para bebida, los problemas en la captación de agua por las arroceras, dado que también los ríos tributarios del norte de Entre Ríos, Corrientes y los bajos del norte de Santa Fe están sin suficiente agua, la bajante de napas freáticas en áreas litorales o mayor concentración salina en las mismas.

También la bajante afecta a la apicultura dado el impacto en la floración de especies nativas o por la aparición de especies invasoras, la pesca comercial y la artesanal, y demoras para el traslado de madera en zonas del Delta y al menos otros 10 impactos hoy claramente observados en los sistemas de producción de cada una de las regiones que atraviesa el río.

En Santa Fe, “los principales problemas son ambientales y productivos y tienen similitud con la mayoría de las zonas del país afectadas por la sequía”.

Fuente: INTA Informa