Cómo llegó María Portatti a convertirse en la primera mujer aeroaplicadora argentina

Es piloto profesional de 9 de Julio, en la provincia de Buenos Aires. En diálogo con Agrolink Radio comentó cómo es su profesión y por qué la eligió.

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María Portatti es oriunda de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, y piloto profesional que se convirtió en la primera mujer aeroaplicadora de Argentina. Ella no sabe cómo llegó a serlo, aunque piensa que capaz a ninguna otra piloto se le ocurrió meterse en esta actividad.

En diálogo con Agrolink Radio, María comenta cómo surgió la idea de introducirse en vuelos relacionados al sector agrícola hace siete años atrás. A ella siempre le llamó la atención la actividad de los aeroaplicadores, porque «es un tipo de vuelo artesanal» y le resultaba más interesante que el vuelo en una aerolínea. Es por eso que orientó su carrera en la aeroaplicación.

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María disfruta de su trabajo: volar. Para ella, es un tipo de vuelo que va de la mano con las condiciones naturales, por los paisajes que puede observar desde su avión. También le gustaría en un futuro poder trabajar en el exterior para aprender más acerca de esta actividad. «La emoción del vuelo, el volar bajo es un gran disfrute», confesó.

Ella comenta que al pilotear este tipo de aviones tienen únicamente los comandos básicos y no se puede programar en la computadora el piloto automático. A la hora de aplicar los fitosanitarios, «hay que estar atento a lo que sucede alrededor tuyo», ya que al ser un tipo de vuelo es bajo tiene que estar atenta a sus obstáculos como los árboles, antenas, entre otras cosas.

¿Cómo es el trabajo de aeroaplicadora?

María trabaja para una empresa ubicada a unos 30 kilómetros de 9 de Julio, que le brinda el avión y los clientes a los que debe ir a aplicarle los agroquímicos que el productor requiere para su campo. El primer contacto de los productores es con su jefe, a quien le brindan la receta agronómica, las dosis de los fitosanitarios a utilizar y dónde queda el campo.

Luego, le dan los planos, las coordenadas y las dosis a la aeroaplicadora. En el hangar, también tienen una base meteorológica que le brinda información sobre el viento, dirección, intensidad de temperatura y humedad. 

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Antes de ir a realizar el trabajo, María comenta que utilizan el pronostico meteorológico para poder ejercerlo en tiempo y forma «para poder surtirse efecto». Ella comenta que si los favorece el clima y tienen trabajo, está casi todo el día aplicando agroquímicos. En los últimos días, estuvo aplicando las segundas y últimas dosis de funguicidas en el trigo, ya que la campaña está llegando a su final.

«El avión es una herramienta más del sistema agrícola. Si hay algo que discutir es a nivel más amplio y no tildarnos a nosotros como los malos de la película. Si se hace las aplicaciones como se debe, no hay peligro, ni efectos secundarios. Pero hoy lamentablemente somos el ojo de la tormenta«, concluyó María.