La eliminación de retenciones para más de 1.400 posiciones arancelarias volvió a poner en el centro del debate el futuro de los derechos de exportación en la Argentina. El Decreto 566/2026, recientemente oficializado por el Gobierno, redujo de manera inmediata la carga tributaria sobre distintos productos y dejó un dato concreto: cada vez son menos los sectores que pagan retenciones y el peso del impuesto se concentra principalmente en el agro.
Un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el CONICET analizó la evolución de este tributo y mostró cómo quedó configurado el esquema después de las últimas modificaciones.
Durante su paso por Agroleaks, en Neura Media, el economista e investigador Federico Bernini explicó que la Argentina cuenta con unas 30.000 posiciones arancelarias, pero actualmente poco más de 1.900 continúan alcanzadas por derechos de exportación.
Según explicó, hubo dos grandes momentos en las últimas décadas en los que el país aplicó aumentos generalizados de las retenciones: en 2002 y en septiembre de 2018. En cambio, las reducciones más recientes tuvieron un impacto especialmente fuerte sobre productos industriales elaborados y distintas economías regionales.
El resultado es que el mapa de las retenciones cambió y el agro quedó con una participación cada vez mayor dentro de la recaudación que genera este impuesto.
Con las últimas quitas, buena parte de las actividades industriales dejó de tener el mismo peso tributario que tenía años atrás. Sin embargo, los principales complejos agrícolas continúan concentrando una parte importante de los derechos de exportación.
Soja, maíz y trigo aparecen así entre las principales actividades que todavía soportan este impuesto, en un contexto en el que el Gobierno busca avanzar con una reducción gradual de la carga tributaria sin poner en riesgo las cuentas públicas.
Bernini remarcó que el uso de los derechos de exportación convierte a la Argentina en un caso poco habitual a nivel internacional.
En la mayoría de los países, explicó, este impuesto tiene una participación marginal dentro de la recaudación. En cambio, en Argentina llegó a representar entre el 5% y el 10% de los ingresos tributarios totales.
El especialista señaló que apenas un grupo reducido de países, entre ellos Rusia, Bielorrusia y Uzbekistán, mantiene esquemas de derechos de exportación con una relevancia comparable.
El punto central del debate pasa ahora por cuánto más puede avanzar el Gobierno con la eliminación de las retenciones.
Según el análisis del IIEP-UBA y el CONICET, los derechos de exportación representaron aproximadamente 0,8% del PBI en 2025. Después de las últimas modificaciones, su peso sobre la economía se ubicaría todavía por encima del 0,6% del PBI.
Por eso, aunque el Gobierno mostró una clara intención de reducir este impuesto, todavía mantiene cierta cautela. La razón es sencilla: eliminar completamente las retenciones significaría resignar una fuente importante de recursos fiscales.
“Es claro en el accionar del Gobierno que los derechos de exportación no son deseables para su interés, pero también buscan preservar la recaudación”, explicó Bernini.
De esta manera, el debate sobre las retenciones entra en una nueva etapa. Con la industria y varias economías regionales beneficiadas por las últimas bajas, el agro quedó cada vez más expuesto como el principal sector sobre el que todavía recae este impuesto.
Mirá la entrevista completa Federico Bernini en Agroleaks acá:
