El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) firmó un convenio de asistencia técnica con Coca-Cola Argentina en 2017, cuyo objetivo era diversificar la producción y desarrollar variedades que se adapten a la demanda industrial de naranjas.

A través de las redes sociales, mostraron algunos resultados de este acuerdo. La primera conclusión de las investigaciones es que Argentina está en condiciones técnicas de llevar una «producción dedicada», según indicó la multinacional. En nuestro país, las naranjas destinadas a la producción industrial son en realidad descartes del mercado de frutas frescas. Están perfectas para consumo pero por motivos principalmente estéticos no son consideradas aptas para llegar a las verdulerías.

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“Lo más importante es la calidad interna: que cada naranja tenga mucho jugo y una relación justa de acidez. No hace falta que ‘entre por los ojos’, como sí pasa con las naranjas que van a consumo. Una cáscara defectuosa o que no presente un color óptimo no es tan relevante. Y lo mismo pasa con la cantidad de semillas”, informó a Journey Fernanda Rivadeneira, ingeniera agrónoma de la Estación Experimental Agrónoma (EEA) del INTA en Concordia, Entre Ríos, y Responsable Técnica de este proyecto.

En Argentina las naranjas destinadas a la producción industrial son en realidad descartes del mercado de frutas frescas. Están perfectas para consumo pero por motivos principalmente estéticos no son consideradas aptas para llegar a las verdulerías.

El trabajo del INTA permitió detectar algunas variedades de naranjas que no eran las más difundidas a nivel comercial en el país, pero interesantes para su aprovechamiento para hacer jugo. Los estudios determinaron también que los manejos nutricionales y fitosanitarios deben ser diferentes según si la naranja se usa en la industria o va directo a la mesa de los consumidores.

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«Cuatro años es poco tiempo para evaluar este tipo de cultivos, que entran en producción recién en el quinto o sexto, y en producción plena a partir del décimo. Hay que pensar en esto como algo a largo plazo», aclaró Rivadeneira.

Desde el INTA enumeraron una serie de desafíos para lo que resta del convenio como la evaluación de factibilidad económica, lo que hará que esta diversificación productiva pueda pasar de la teoría a la práctica.  Por el otro, continuar con el análisis de variedades nuevas y sus rindes. Los resultados que se obtengan sirven para mejorar la calidad productiva en general. Desde Coca-Cola Argentina informan que los datos recolectados de este convenio es abierto y disponible para cualquier persona sea productor o no.