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Más incendios: el fuego arrasó en Mendoza unas 100 mil hectáreas

Unas 80.000 hectáreas de campo fueron devastadas por las llamas en La Paz. El incendio comenzó el sábado por la noche y este miércoles aún no se podía declarar extinguido, aunque ya estaba bajo control. Las pérdidas son millonarias. Además del trabajo de las brigadas de los organismos...

Unas 80.000 hectáreas de campo fueron devastadas por las llamas en La Paz. El incendio comenzó el sábado por la noche y este miércoles aún no se podía declarar extinguido, aunque ya estaba bajo control.
Las pérdidas son millonarias. Además del trabajo de las brigadas de los organismos oficiales, el fuego logró ser dominado gracias a que una gran cantidad de paceños se sumaron espontáneamente al combate. Los puesteros de la zona afectada se negaron a abandonar sus casas, a pesar de que por momentos estuvieron rodeadas por las llamas.
Es difícil establecer el origen y la secuencia, pero los lugareños indican que todo comenzó en la zona de El Rambloncito, en el campo de los Vignolo, a unos 80 kilómetros al sur de la villa cabecera de La Paz. Y el momento del inicio del fuego sería el sábado por la tarde.
Nicolás Pérez Naves (34) es un médico veterinario paceño, tiene un campo en la zona y se fue a dormir a las 5 de la madrugada, después de estar todo el martes y los días anteriores con una pala, luchando contra las llamas. Luego de caminar 20 kilómetros en un suelo caliente, se levanta sólo para hacer de guía en el territorio del fuego.
Se suma Silvio Sáez, también joven, tan cansado como su amigo Nicolás, también productor y también combatiente.
"El problema es que no hay un plan de contingencias y por momentos la lucha no fue coordinada", dice Nicolás, mientras indica que hay que viajar por la Ruta Provincial 77 hacia el sur, siempre hacia el sur.
Afirman que no hay todavía un recuento de las pérdidas, especialmente de las cabezas de ganado vacuno que han perecido por el fuego y el calor. Quizás sean más de 50. La mayoría murió en los esquineros, donde se juntan los alambrados. Hay que pensar que una vaca preñada cotiza unos $7.500 en el mercado.
También está la pérdida de los alambrados: para remplazar un kilómetro hay que invertir entre $40.000 y $50.000.
Esto sin contar con lo que puede demorar la recuperación de las pasturas: "Si cae una buena lluvia, todo se recupera rápido", dice Silvio.
Distinto es la flora nativa. Los algarrobos, los alpatacos, las jarillas y el resto de las especies autóctonas tardarán mucho más en reverdecer.
Los pobladores aseguran que la mayoría de la fauna ha logrado escapar y trasladarse a otras áreas. Liebres, quirquinchos, pumas, algunos jabalíes, las perdices y tantas otras especies consiguieron escapar de las llamas en su gran mayoría.
Sin embargo, sostienen que esta migración forzada afectará los campos cercanos que no fueron afectados por las llamas. "Hay una sobrepoblación de pumas, desde que están protegidos y los crianceros ya tenían problemas. Ahora eso se va a agravar en los campos aledaños", relata un lugareño.
Incluso, la reserva natural de Ñacuñán fue afectada en parte y se temió en un momento que el daño fuera mayor. Los jotes son los únicos que ahora están disfrutando el desastre. Les sobra carroña.
Siguen las guardias de cenizas
Las cerca de 80.000 hectáreas afectadas están distribuidas principalmente en grandes propiedades ganaderas. "El fuego afectó La Esquina, La Porteña, la Sucesión Vignolo, parte de La Celada... No hay un cálculo exacto, pero más o menos esa es la superficie", estima el veterinario.
Ayer había algún foco activo bien al sur, pero según los baqueanos, era solo el rezago de un contrafuego que se había prendido el día anterior para contener el avance del incendio hacia esa latitud.
Este miércoles en toda la zona los brigadistas mantenían guardia de cenizas, para tratar de controlar cualquier rebrote, sin embargo, todos eran conscientes de que si aumenta el viento en las próximas horas e incluso días, el fuego puede avivarse. La lluvia sería la única posibilidad cierta de dar por extinguido el siniestro.
Además, indican que hubo desinteligencia y hasta algunos enfrentamientos entre propietarios y también entre brigadistas. "Algunos dueños no los querían dejar entrar a sus tierras.
Otro problema fue también que en esta zona no es muy productivo hacer contrafuegos, porque el viento es muy cambiante y termina siendo perjudicial en muchos casos", cuentan.
Los crianceros se están yendo poco a poco
La Paz es médanos. Están consolidados por la vegetación autóctona, pero apenas esta desaparece, queda al descubierto nuevamente el terreno arenoso. Los vientos indudablemente erosionarán ahora el suelo pelado, pero aún así, los lugareños sostienen que una lluvia urgente puede hacer brotar pastura fresca.
"Hay gran parte de la zona que integra una economía de subsistencia. Pequeños crianceros que antes vivían más o menos bien, con poco menos de 1.000 cabezas. Desde hace un tiempo cada vez tienen menos ganado y cada vez hay menos gente que quiere vivir acá. Ahora no tienen más de 200 cabezas y solo las mantienen como para sostener una tradición", cuenta el médico veterinario Nicolás Pérez Naves.
"Acá, sobre la Ruta Provincial 77, hay dos escuelas. Antes estaban llenas de chicos de los alrededores. Ahora traen a chicos de la villa cabecera. Eso marca que la gente se va del campo a los centros poblados", sostiene.
Para él, la problemática del campo depende mucho de las políticas nacionales, que necesariamente deberían poner el ojo en el desarrollo productivo del lugar.