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¿Por qué mejora la expectativa de la cosecha de trigo en Argentina?

La Bolsa de Comercio de Rosario elevó su proyección de producción a 23,8 millones de toneladas, tras los primeros resultados de la cosecha. Los rindes superan los del año pasado y el trigo argentino gana protagonismo en un mercado internacional marcado por la incertidumbre.

Con los primeros resultados de la cosecha de trigo, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) mejoró su estimación de producción y ahora espera que Argentina alcance las 23,8 millones de toneladas, frente a los 21 millones que proyectaba anteriormente.

Hasta el momento, se cosechó el 6,7% de las 6,5 millones de hectáreas aptas. El rinde promedio nacional se ubica en 21,3 quintales por hectárea, un punto por encima del registrado a esta misma altura del año pasado.

El avance de la cosecha muestra diferencias entre regiones. En el NOA ya se recolectó el 44% del área sembrada, con un rendimiento promedio de 16,2 quintales por hectárea. En el NEA, en tanto, las tareas alcanzaron el 48%, con rindes de 24,4 quintales.

Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, esta mejora en las perspectivas productivas genera mayor tranquilidad en el mercado. Además, la llegada de la nueva cosecha permitirá sumar más trigo disponible para los próximos meses.

La producción argentina también gana importancia en el escenario internacional. En medio de la incertidumbre por los conflictos y las dificultades logísticas en la región del mar Negro, los compradores internacionales encuentran en nuestro país una alternativa para abastecerse de trigo durante los próximos dos o tres meses.

En paralelo, la siembra de cebada finalizó y cubrió 1,27 millones de hectáreas. El panorama de los cultivos es favorable: el 91% de los lotes presenta condiciones normales a buenas y el 94% cuenta con una adecuada disponibilidad de agua.

Los rindes esperados también son alentadores. Se estiman 35 quintales por hectárea en el oeste bonaerense, 55 en el centro de la provincia y 58 en el sudeste.

Sin embargo, hay un factor que puede complicar la comercialización: la devaluación del real brasileño. Esto encarece las compras de trigo argentino por parte de Brasil y puede restarle competitividad a las exportaciones nacionales.

A nivel mundial, la atención continúa puesta en Rusia y Ucrania, dos jugadores importantes del comercio internacional de trigo. La situación geopolítica y los problemas para trasladar la mercadería siguen generando incertidumbre sobre la oferta disponible.

Rusia busca nuevas alternativas para sostener sus exportaciones y concretó su primer embarque de granos desde el puerto ártico de Múrmansk hacia Marruecos. Además, la consultora Sovecon estimó que el país exportó 2,8 millones de toneladas de trigo durante octubre, bastante menos que los 5,1 millones del mismo mes del año pasado.

Por otro lado, Australia mejoró sus perspectivas productivas. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Canberra elevó su estimación de cosecha a 32 millones de toneladas, aunque todavía se encuentra por debajo de los 36 millones de la campaña anterior.

Estados Unidos también mostró señales positivas: sus ventas semanales de trigo al exterior llegaron a 850.000 toneladas, por encima de lo que esperaba el mercado.