Aunque la producción de carne vacuna muestra una retracción respecto del año pasado, distintos indicadores del negocio ganadero reflejan señales positivas para los productores. La retención de vientres, la recuperación de los feedlots y el buen desempeño exportador configuran un escenario alentador para la actividad, aunque persisten desafíos vinculados al atraso cambiario y al consumo interno.
Según un informe elaborado por Grupo Cencerro sobre la base del análisis de más de 220 empresas agropecuarias, la producción de carne bovina registró en abril una caída interanual del 12,1%, con una faena de 960.000 cabezas, el nivel más bajo para ese mes desde 2017. Sin embargo, parte de esa disminución fue compensada por un incremento de 6 kilos en el peso promedio de faena.
Uno de los datos más relevantes del mercado es el fuerte aumento en el valor de los vientres, que se incrementó un 128,9% respecto del año pasado. Para los analistas, este comportamiento refleja una clara estrategia de retención por parte de los productores, que apuestan a recomponer stock y expandir sus rodeos.
A esto se suma una suba del 83,7% en el precio del ternero durante los últimos meses, mientras que los valores generales de la hacienda continúan evolucionando por encima de la inflación.
En paralelo, el negocio del engorde a corral muestra una recuperación significativa. Impulsados por el retorno de los márgenes positivos, algunos planteos alcanzaron en mayo márgenes brutos de hasta $56.000 por cabeza. Además, el nivel de ocupación de los feedlots llegó al 73,3%, reflejando una mayor actividad en el sector.
De cara a los próximos meses, el informe destaca que la relación ternero-novillito continúa siendo favorable para la reposición, mientras que la relación novillito-maíz, pese a una leve caída en mayo, permanece un 17% por encima de los niveles del año pasado. También mejoró significativamente la relación vientre-ternera, favoreciendo las decisiones de retención y crecimiento de los rodeos.
Exportaciones en alza
El frente externo continúa siendo uno de los principales motores de la cadena ganadera. Durante el primer trimestre del año, las exportaciones de carne alcanzaron los USD 1.029 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 53%.
Este desempeño se explica por una combinación de mejores precios internacionales, que subieron un 31,4%, y un aumento del 16,1% en los volúmenes embarcados. Actualmente, las exportaciones representan el 28,6% de la producción nacional de carne bovina.
Entre los indicadores destacados, la Cuota Hilton cotiza en torno a los USD 21.500 por tonelada, un valor 22,9% superior al registrado un año atrás. A su vez, los precios de exportación hacia China continúan más de un 30% por encima de los niveles observados en 2025, mientras que Estados Unidos incrementó significativamente su participación como destino de las ventas externas.
Según el relevamiento, los ingresos reales del sector exportador crecieron entre un 17% y un 33% interanual, dependiendo del mercado de destino. No obstante, la apreciación cambiaria continúa siendo uno de los principales factores que limitan la competitividad exportadora.
El desafío del consumo interno
Mientras el negocio exportador atraviesa un momento favorable, el mercado doméstico presenta un panorama más complejo. El precio del asado registró una suba interanual del 64,8%, por encima de la inflación, y la carne vacuna continúa encareciéndose en relación con otras proteínas como el pollo y el cerdo.
En este contexto, los especialistas advierten que la evolución del consumo interno será una de las variables a seguir de cerca durante los próximos meses.
Con todo, el escenario ganadero actual presenta una combinación de oportunidades y desafíos. La retención de hacienda gana fuerza, los feedlots vuelven a mostrar rentabilidad y las exportaciones sostienen un importante impulso. Sin embargo, el atraso cambiario y las dificultades para sostener el consumo doméstico aparecen como factores que podrían condicionar la evolución del negocio en el corto y mediano plazo.
