Pigs owned by Agrosuper stand together in a pen in Peralillo, Chile, south of Santiago Tuesday, Dec. 28, 2004. The Chilean pork producing company is implementing a program to eliminate methane fumes from animal waste. (AP Photo/Tomas Munita) CHILE CLIMATE MANURE ROUTE

En los últimos días se generó un gran revuelo por la posibilidad de que China invierta en el sector porcino argentino. Revuelo que no sólo se vivió dentro del sector, sino que se expandió a toda la sociedad. Tanto productores, como economistas, ambientalistas y hasta artistas- que como integrantes del tejido social tuvieron la necesidad de sentar postura- se expresaron fundamentalmente en redes sociales. Algunos a favor, pero la gran mayoría dejó claro que está en contra de un proyecto del que, por el momento, no se sabe mucho. 

Agrolink Radio se comunicó con Jorge Brunori– coordinador nacional del Programa Porcinos del INTA e integrante del Centro de Información de Acrividades Porcinas (CIAP)- quien explicó lo que se conoce de la propuesta, cómo impactaría en Argentina, y la necesidad de generar un marco legal si es que se concreta la inversión. 

Antes de empezar, vale la pena hacer un repaso por la situación de China: en 2019 la peste porcina africana generó la pérdida de casi el 30% de la producción porcina. A fin del año paso, el COVID 19 siguió complicando una producción fundamental tanto para la industria alimentaria, como para la economía del país.

En este contexto, tuvieron que descongelar el stock y aumentar las importaciones. Esto generó una suba en el precio de la carne que, a la vez disparó la inflación.  “Post-pandemia, el plan es buscar países que tengan condiciones para hacer cerdo y asegurarse de que no les vuelva a suceder lo mismo”, relata Brunori. 

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¿Todos los países son aptos para la producción porcina? El experto indica, que para hacer cerdos, hay que contar con superficie, agua dulce, clima y granos, “nosotros cumplimos con todas los requisitos”.

Luego del sacrificio de miles de animales en China, comienza el diseño de un proyecto que llega a Argentina a través de una oferta que comienza en una empresa con planta en el país asiático. “Luego tienen diálogo con integrantes de la Asociación de Productores Porcinos de Argentina, y luego esa propuesta se la presentan a cancillería, al Ministerio y a algunos gobernadores”. 

“La propuesta, consta de dos tiempos: el inmediato estipulado para el 2026, que presupone unas 300.000 madres con una inversión cercana a los 4.000 millones de dólares. El plan a largo plazo (15 a 20 años), significaría 9 millones de toneladas, con casi 3 millones de hembras, y una inversión de casi 27.000 millones de dólares”.

Según nos comentó Brunori, el proyecto sería financiado por el gobierno chino, y con el aporte de productores chinos y argentinos. “Los productores chinos tendrían que aportar el 60% del proyecto, y los argentinos el 40%”. 

Hasta acá, se trata de una posibilidad de inversión, que en el actual contexto argentino, es más que necesaria. El problema es que “no conocemos la letra chica”. La preocupación del sector es que no se discutió con las instituciones. “Son número exorbitantes, dentro de 6 años, la mitad de la producción sería china”. 

Hoy Argentina cuenta con 400.000 madres, y está creciendo tanto el consumo interno como las exportaciones. “Por eso, queremos saber la forma del convenio, que debería tomar estado parlamentario y legislarse, de esta forma nos aseguramos de que esa producción no se volcará al mercado interno argentino, ni será competencia en las exportaciones“.

Pero eso no es lo único que hay que analizar. Brunori explica que es fundamental revisar el estatus sanitario de los animales que van a ingresar, la mano de obra, la infraestructura. “Hay que tener en cuenta que en China cada una de las granjas cuenta con 15.000 madres. En Argentina la granja más grande debe tener unas 10.000 madres”. 

“Hoy el sector tiene gran incertidumbre y temor de no poder convivir con esto. No estamos en contra de un proyecto de inversión, las inversiones son necesarias para el país, pero queremos conocer la letra chica, y tener un instrumento jurídico para pelear si no se cumple con lo pactado”.

Ante tanta incertidumbre y ante la posibilidad de que efectivamente se concrete un proyecto de esta magnitud, resulta clave el diálogo entre el Estado y las entidades que representan al sector. En ese sentido, Brunori cuenta que tanto cancillería como el Ministerio se reunieron con algunos dirigentes de las entidades más significativas, pero el tema no se trató con todo el sector.

“Veníamos debatiendo todos los temas en una Mesa donde participaban todas las instituciones. El Ministerio no convocó orgánicamente a la Mesa porcina, esperemos que en estos días se de”.

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