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Volvió a crecer el déficit comercial argentino: una súper devaluación ya no alcanza para licuar la falta de competitividad de los sectores exportadores

La devaluación del peso –al encarecer las importaciones y rentabilizar a las exportaciones– debería ayudar a recortar el déficit comercial argentino. Eso ocurrió en junio. Pero en el mes de julio volvió a registrarse un salto importante de dicho déficit. El saldo comercial argentino global –la diferencia entre los bienes importados y...

La devaluación del peso –al encarecer las importaciones y rentabilizar a las exportaciones– debería ayudar a recortar el déficit comercial argentino. Eso ocurrió en junio. Pero en el mes de julio volvió a registrarse un salto importante de dicho déficit.

El saldo comercial argentino global –la diferencia entre los bienes importados y exportados por el país a todas las naciones del mundo– fue de -789 millones de dólares en julio pasado versus -748 M/u$s en el mismo mes de 2017. En los primeros siete meses de 2018 acumula un saldo de -5867 M/u$s contra 3363 M/u$s en el mismo período del año pasado.

El hecho de que los sectores exportadores no puedan reaccionar ante una devaluación profundaimplica que la falta de competitividad argentina está alcanzando niveles críticos, especialmente a causa de una elevada presión impositiva, regulaciones excesivas y déficits logísticos.

El dato más preocupante es que el saldo comercial de la Argentina con China fue en enero-julio de este año de -5336 millones de dólares. “Es el déficit de mayor magnitud con cualquier bloque o país”, indicó el informe de Intercambio Comercial Argentino del Indec. “Las exportaciones a China, de 2190 millones de dólares, disminuyeron 504 millones de dólares con respecto de igual período de 2017, mientras que las importaciones se incrementaron 1276 millones de dólares. El intercambio con China representó 6,2% de las exportaciones argentinas totales y 18,3% de las importaciones totales”, añadió.

Argentina exporta actualmente una gama muy limitada de productos a China (fundamentalmente poroto de soja, aceite crudo de petróleo, carne bovina congelada y langostinos), mientras que importa de la nación asiática una gran diversidad de bienes de consumo, piezas, accesorios, vehículos y maquinaria.

Los países de Sudamérica, al especializarse en la producción de minerales, energía y alimentos, cuentan con economías complementarias a la de las naciones asiáticas en general y de China particular, dado que las mismas, gracias a la abundancia de mano de obra, se focalizan en bienes industriales. No es casual que dos de las economías más prósperas de Sudamérica –Chile y Perú– cuenten con Tratados de Libre Comercio con China para aprovechar, precisamente, los beneficios de la complementareidad.

Los últimos datos oficiales publicados por Chile (Direcon) muestran que en el primer semestre de 2018 las exportaciones de esa nación con destino a China sumaron 12.500 millones de dólares, una cifra equivalente al 32% del total. La nación asiática es el primer socio comercial de Chile con un Intercambio Comercial (exportaciones + importaciones) de 74.895 M/u$s en enero-junio de este año, equivalente al 27,8% del total.

Las exportaciones no mineras de Chile a China sumaron en el primer semestre de este año 2881 millones de dólares, lideradas por las colocaciones de frutas con 1065 M/u$s, celulosa con 819 M/u$s y alimentos procesados con 225 M/u$s.

El tipo de cambio de referencia promedio informado por el Banco Central (BCRA) fue en julio pasado de 27,62 $/u$s versus 26,53 $/u$s en junio, 23,66 $/u$s en mayo y 20,23 $/u$s en abril de este año.