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La producción de leche cayó 15 % en General Villegas

Los tamberos del distrito ya registran pérdidas productivas por los efectos de la lluvia, los vientos y el barro que azotan a la zona rural de esta población de 30.000 habitantes. La producción de leche, que en esta época debería aumentar porque las vacas tienen mayor cantidad de...

Los tamberos del distrito ya registran pérdidas productivas por los efectos de la lluvia, los vientos y el barro que azotan a la zona rural de esta población de 30.000 habitantes. La producción de leche, que en esta época debería aumentar porque las vacas tienen mayor cantidad de pasto, ya bajó un 15% respecto a lo que se venía produciendo el mes pasado, según datos de la Sociedad Rural local. "Y lo peor está por venir, porque el agua se va a llevar el pasto que comen las vacas", indicaron los tamberos. Algunos, incluso, han tenido que tirar miles de litros de leche en las últimas dos semanas.

General Villegas es, después de Trenque Lauquen, el partido con mayor cantidad de tambos de la cuenca oeste de Buenos Aires. Según datos de la Dirección de Lechería del Ministerio de Agroindustria de la provincia, en la situación de emergencia en que se encontraba parcialmente el distrito antes de las lluvias de los últimos días ya había "25 productores tamberos declarados en emergencia/desastre por la comisión de emergencia local, con un total aproximado de 3 mil vacas lecheras".

El sector tambero de la zona produce 12 millones de litros de leche por mes, de acuerdo a los números obtenidos por la Sociedad Rural local. Esta producción sale de los 120 tambos que remiten a tres plantas principales de la zona. Sin embargo, los números del ministerio de Agroindustria consideran que son, en realidad, 170 plantas, con un estimado de 250 mil litros diarios de leche por un valor de 36 millones de pesos mensuales.

Para todos los tamberos de General Villegas, la primavera es el mes donde la pastura, que en general es a base de alfalfa, crece más rápido. Pero eso no es lo que está ocurriendo ahora.

"La perspectiva es que la producción va a bajar porque todos nos quedamos sin pasto. Y el pasto no va a volver a nacer", explicó a La Nación Agustín Baiguera. En las 340 hectáreas donde produce leche no hay una que haya quedado a salvo del agua.

"Mi tambo ya desaparece", contó otro productor que prefirió no dar su nombre. El ritmo de su tambo, en la tarde del viernes pasado, era frenético. Aunque el agua y el barro los complicaran minuto a minuto, nadie paraba. Un tractor se había atascado más temprano en el campo. Cuando otro fue a intentar sacarlo, se quedó también. Así, no encontraban la forma de alimentar a las vacas, que pasaron un día sin comer intentando sobrevivir entre el barro y el agua.

Para estos animales, además, otro problema es la enfermedad. Por el frío y la lluvia muchos de ellos sufren neumonía. En la tos los peones se dan cuenta que esa vaca acostada en el barro ya empieza con molestias. También están las diarreas, las mastitis y el pietín, un hongo que les crece en las pezuñas.

Algunos productores han tenido que tirar leche. "Fueron dos días seguidos en los que tuvimos que tirar 6000 litros de leche un día y unos 5000 más después porque había mucha agua y es muy arenoso el piso", explicaron desde un tambo cercano a la Sociedad Rural, que también tenía sus hectáreas cubiertas de agua.

Cuando empezó la crecida, el agua avanzó sobre las vacas de los campos de los alrededores de la Sociedad Rural local. "Hasta que pudimos sacar toda la guachera, las más chiquitas sufrieron frío, la lluvia. Se me murieron cinco, una de ellas ahogada. Y sigue en el barro, porque no tengo cómo sacarla", contó la veterinaria que se encarga de atender a las vacas de dos estancias.

Un camino para llegar al tambo parece un arroyo de mucho caudal. El otro camino es un barrial con dos tractores atascados. En un lugar al que ya no pueden llegar están las vacas lecheras, está el tambo, está el agua, el barro, el frío. Y todo eso es la pérdida.

Hay una parte del campo que, se suponía, debía usarse para sembrar maíz y luego darle de comer a las vacas. Pero no, ahora es lo más parecido a una pileta de agua estancada. Bien adentro se ve un silo aéreo con maíz: comida que se está pudriendo. Y, muy cerca, animales que se están muriendo.